La Bolsa brasileña se prepara para una apertura marcada por la volatilidad tras la victoria de Luiz Inácio Lula da Silva en las elecciones presidenciales. La firma bursátil Monte Bravo estima que el Ibovespa, principal índice de la Bolsa de São Paulo, podría caer un 11% durante la primera hora de negociación, mientras los inversores reajustan sus expectativas sobre la política económica del país.
Lula se impuso ayer con el 51,79% de los votos, frente a un mercado que había descontado en buena medida una victoria de la derecha. La reacción inicial ya se ha trasladado a otros centros financieros. Un fondo cotizado que replica un índice de acciones brasileñas llegó a perder un 16% esta madrugada en Tokio, su mayor descenso intradía desde 2020.
El real amplifica la magnitud de la caída
En Estados Unidos, el iShares MSCI Brazil ETF llegó a registrar pérdidas superiores al 18% durante la negociación fuera de horario del domingo por la noche. Sin embargo, esta cifra no refleja únicamente la evolución de las acciones brasileñas. El fondo cotiza en dólares y el real brasileño pierde más de un 10% frente a la divisa estadounidense, según el mercado de futuros.
Cuando se descuenta el efecto de la moneda, el descenso de las acciones se sitúa alrededor del 9% medido en reales. La diferencia ayuda a explicar por qué las pérdidas observadas en los ETF internacionales pueden parecer más severas que el movimiento esperado en el mercado local.
Bruno Funchal, consejero delegado de Bradesco Asset Management, prevé una jornada difícil, con un reajuste generalizado de las valoraciones. Guilherme Abbud, consejero delegado de Persevera Asset Management, considera que el mercado tendrá poca paciencia y que, de entrada, desaparece la expectativa de un giro profundo en la política económica.
El gasto público, en el centro de la reacción
La principal preocupación de los inversores está relacionada con las cuentas públicas. Brasil lleva años gastando más de lo que ingresa y financia ese déficit mediante endeudamiento. La deuda pública supera ya el 80% del PIB, una circunstancia que obliga al país a ofrecer tipos de interés elevados para atraer financiación.
Brasil cuenta así con uno de los tipos de interés reales más altos del mundo, una vez descontada la inflación. El coste del dinero encarece la financiación empresarial y reduce el consumo de los hogares, lo que presiona los beneficios de las compañías y sus valoraciones bursátiles.
Los inversores habían confiado en un Gobierno de Bolsonaro que contuviera el gasto. Un déficit menor habría reducido las necesidades de endeudamiento y abierto la puerta a una eventual bajada de los tipos. Tras su victoria en la primera vuelta del 4 de octubre, el Ibovespa llegó a subir casi un 8% y Brasil recibió miles de millones de dólares en capital extranjero.
La victoria de Lula desvanece ahora esa expectativa. A finales de 2024, las dudas sobre su política de gasto ya habían llevado al real a mínimos históricos. Abbud admite que Lula podría terminar adoptando una posición más prudente, pero considera poco probable que el mercado le conceda inicialmente el beneficio de la duda.
La Bolsa vigila los límites de suspensión
La Bolsa de São Paulo abre a las 14:00, hora peninsular española. Los operadores contemplan la posibilidad de que se active el mecanismo de interrupción automática de la negociación si el descenso supera determinados umbrales.
Una caída del 10% en el Ibovespa suspende las operaciones durante media hora. Si el retroceso alcanza el 15%, la interrupción se prolonga otra hora. En caso de llegar al 20%, corresponde al operador bursátil B3 decidir la duración de la suspensión. El mecanismo se activó por última vez a principios de 2020, durante el desplome provocado por la pandemia.










