El oro y la plata sufren fuertes caídas y cotizan en sus niveles más bajos desde finales de 2025. El oro retrocede un 2,53% hasta los 3.915 dólares, mientras la plata pierde un 5,12% y baja a 49,30 dólares. Entre ambos metales han perdido más de 700.000 millones de dólares de valor de mercado en la sesión.
El oro toca mínimos desde octubre de 2025
La caída ha llevado al oro a su nivel más bajo desde el 30 de octubre del año pasado. El metal acumula además un descenso del 30% desde el máximo registrado a principios de 2026.
La plata, habitualmente más volátil, ha descendido hasta los 49,30 dólares, su cota más baja desde el 21 de noviembre. El retroceso alcanza el 60% frente al récord de enero, según los datos recogidos por la fuente.
Desde sus máximos históricos, el oro y la plata han perdido conjuntamente más de 15 billones de dólares de valor de mercado. Esa cantidad equivale, de acuerdo con la misma referencia, a unas diez veces la capitalización total de Bitcoin (BTC).
Los tipos de interés vuelven a presionar a los metales
La principal explicación para la caída del oro se encuentra en el cambio de expectativas sobre la política monetaria estadounidense. El mercado percibe una probabilidad creciente de que la Reserva Federal (Fed) vuelva a subir los tipos de interés en diciembre.
El crecimiento económico, el repunte de la inflación y el encarecimiento del petróleo complican el escenario para el banco central. El presidente de la Fed, Kevin Warsh, reiteró esta semana que la institución hará todo lo necesario para devolver la inflación a su objetivo del 2%.
Unos tipos más elevados y unos rendimientos de los bonos en niveles históricamente altos reducen el atractivo de los activos que no generan intereses, entre ellos el oro, la plata y Bitcoin. También elevan el coste de financiación y presionan las valoraciones bursátiles, porque disminuye el valor actual de los beneficios futuros.
La plata afronta además un factor específico. La consultora Metals Focus prevé un excedente para el próximo año, después de varios ejercicios de déficit. En ese escenario, la oferta superaría al consumo, una expectativa que añade presión sobre el precio del metal.
Las pérdidas se extienden por los mercados
El retroceso de los metales se produce en una jornada de ventas generalizadas. En Wall Street, el Nasdaq 100 se desploma un 3% ante las dudas sobre la rentabilidad de las inversiones multimillonarias en inteligencia artificial. Los inversores están castigando especialmente a las empresas tecnológicas que destinan más recursos a estos proyectos de los que generan con ellos.
El mercado de criptomonedas también atraviesa una sesión complicada tras el ataque informático que, según la fuente, habría provocado el robo de unos 6.300 millones de dólares en criptomonedas de Binance. El episodio supone un golpe para la confianza en el sector.
La guerra de Irán añade otra capa de incertidumbre. El conflicto ha encarecido la energía y alimenta el temor a una inflación más persistente. Aunque esa situación podría favorecer al oro como cobertura frente a la pérdida de poder adquisitivo, la reacción esperada de los bancos centrales —mantener o elevar los tipos para contener los precios— está teniendo ahora el efecto contrario sobre los metales preciosos.










