La Bolsa estadounidense podría vivir un repunte significativo después de las próximas elecciones de mitad de mandato, con independencia de qué partido termine controlando el Congreso. Esa es la previsión de Mike Wilson, estratega jefe de renta variable estadounidense de Morgan Stanley, que considera que los comicios pueden poner fin a una etapa de incertidumbre para los mercados.
El precedente histórico favorece a la Bolsa
Las elecciones de mitad de mandato se celebrarán el 3 de noviembre. En ellas, los votantes decidirán, entre otras cuestiones, qué partido obtiene la mayoría en el Congreso. El resultado puede influir en ámbitos como los impuestos, el gasto público y la regulación, de ahí la atención que despierta entre los inversores.
Wilson sostiene que el mercado podría reaccionar de forma positiva una vez despejada la incertidumbre electoral. Su análisis se apoya en el comportamiento de la renta variable estadounidense desde 1982. Durante los seis meses posteriores a estos comicios, las grandes compañías de Estados Unidos han registrado una subida media de alrededor del 15% cuando se ponderan por capitalización bursátil. Con una ponderación equiponderada, el avance medio se situó cerca del 16%.
El balance mejora al ampliar el horizonte a doce meses: la rentabilidad media alcanzó aproximadamente el 22% en ambos casos. Morgan Stanley no presenta estos datos como una garantía de futuras ganancias, sino como una referencia histórica que muestra la frecuencia con la que las elecciones de mitad de mandato han precedido a periodos sólidos para la Bolsa.
El resultado político puede tener efectos limitados
Los inversores contemplan actualmente la posibilidad de que los demócratas se hagan con el control de las dos cámaras del Congreso. El lunes, la plataforma de predicciones Kalshi asignaba a ese escenario una probabilidad del 71%, mientras que situaba en el 24% las opciones de que los republicanos conservaran el Senado.
En opinión de Wilson, una mayoría demócrata ajustada en el Senado ya está en buena medida descontada por el mercado y, por tanto, no tendría por qué generar una reacción brusca. Una victoria más amplia sí podría llevar a los inversores a prestar mayor atención a las elecciones de 2028 y a la posibilidad de un cambio de orientación política que afectase a los actuales planes de desregulación.
El estratega recuerda, no obstante, que algunas decisiones relevantes seguirían dependiendo del presidente Donald Trump. Entre ellas menciona los aranceles, la política exterior y determinadas modificaciones regulatorias aplicadas a través de los organismos públicos.
Wilson también ve posibles efectos favorables de una mayoría demócrata. Sus representantes podrían tratar de retrasar o revertir los recortes en Medicaid y en las ayudas alimentarias, lo que dejaría más capacidad de gasto a los hogares estadounidenses. Además, algunas empresas podrían adelantar inversiones y adquisiciones para anticiparse a eventuales cambios políticos en 2028.
Más valores participan en la recuperación de Wall Street
La tesis de Morgan Stanley no depende únicamente del calendario electoral. Wilson observa señales de mejora en el conjunto del mercado y considera que la corrección iniciada en junio podría estar cerca de concluir.
Desde finales de septiembre, la rentabilidad del bono estadounidense a diez años ha descendido casi 0,4 puntos porcentuales. En paralelo, la proporción de empresas del S&P 500 que cotizan por encima de su media de 200 sesiones ha aumentado unos veinte puntos, hasta el 62%. Para Wilson, este dato indica que la recuperación se ha extendido a un número mayor de compañías y no se concentra solo en las grandes tecnológicas.
En ese mismo periodo, el S&P 500 equiponderado avanzó casi un 5% y superó en cerca de seis puntos porcentuales al índice tradicional, cuya evolución está más condicionada por las empresas de mayor capitalización. Esta diferencia respalda, según el estratega, la idea de que los tipos de interés a largo plazo en Estados Unidos podrían haber alcanzado un máximo provisional.
Las compañías de menor capitalización, representadas por el Russell 2000, necesitarían probablemente una nueva caída de los tipos para recuperar impulso con mayor intensidad. Pese a su visión favorable, Wilson identifica dos riesgos capaces de alterar el escenario: una nueva escalada militar con Irán y la imposición de nuevos aranceles estadounidenses después de las elecciones.










