Las acciones de Nvidia se desplomaron un 8% este jueves en Wall Street, en una jornada de fuertes ventas para el sector tecnológico estadounidense. El mercado teme que la victoria demócrata en las elecciones legislativas de mitad de mandato frene la construcción de nuevos centros de datos para inteligencia artificial (IA), una posibilidad que amenaza directamente a las empresas que suministran los chips y la infraestructura necesaria para ese crecimiento.
Los proveedores de infraestructura, los más castigados
Nvidia ocupa el centro de la presión vendedora. La compañía, el mayor fabricante de chips y la empresa más valiosa del mundo, es también uno de los principales beneficiarios del aumento del gasto de las grandes tecnológicas en IA. Sus títulos ya habían retrocedido un 2,8% el miércoles, mientras buena parte del sector tecnológico todavía avanzaba. El jueves, la caída se amplió hasta el 7,5% durante la sesión, en línea con el desplome del 8% señalado para la jornada.
El movimiento se extendió a otras compañías vinculadas al desarrollo de centros de datos. AMD, CoreWeave, Nebius y Super Micro Computer también afrontaron presiones bajistas. La lógica del mercado es directa: si se construyen menos instalaciones, se reduce potencialmente la demanda de chips, servidores y capacidad de procesamiento.
La reacción contrasta con la del miércoles, cuando Microsoft, Amazon y Apple subieron más de un 5%. En esas compañías, los inversores interpretaron inicialmente el resultado electoral como una posible reducción de las inversiones necesarias en infraestructuras de IA. Para los proveedores de esas infraestructuras, sin embargo, la misma perspectiva implica un escenario de menor crecimiento.
El resultado electoral reabre el debate sobre los centros de datos
Los demócratas obtuvieron la mayoría tanto en la Cámara de Representantes como en el Senado en las elecciones del martes. Además, políticos demócratas de varios estados plantean endurecer las restricciones a la construcción de grandes centros de datos, entre otras razones por el elevado consumo de electricidad y agua que requieren estas instalaciones.
La posibilidad de que esas medidas limiten la expansión de la capacidad de computación ha golpeado con especial intensidad a Nvidia. La cotización de la compañía había subido con fuerza este año por la expectativa de que el gasto de las empresas tecnológicas en inteligencia artificial continuase aumentando durante años. En compañías con valoraciones elevadas, cualquier señal de desaceleración en ese crecimiento puede provocar ajustes más pronunciados.
La magnitud de las ventas fue especialmente visible durante los primeros minutos de contratación. En la primera media hora tras la apertura, a las 15:30, hora peninsular española, las compañías tecnológicas estadounidenses perdieron alrededor de 1,3 billones de dólares de capitalización bursátil, más de 40.000 millones por minuto.
Según The Kobeissi Letter, el S&P 500 había borrado 2 billones de dólares tras 40 minutos de negociación y había eliminado todas las ganancias acumuladas desde las elecciones de mitad de mandato. La estimación fue difundida en un contexto de fuertes descensos en el conjunto del mercado estadounidense.
El informe de empleo será la siguiente referencia
La caída se produce después de varias semanas de nerviosismo en los valores de semiconductores, afectados por el temor a una burbuja en las infraestructuras de IA. A esa preocupación se suma la publicación, el viernes, del informe de empleo de octubre en Estados Unidos.
Unos datos sólidos podrían elevar la probabilidad de que la Reserva Federal suba los tipos de interés en diciembre. Los operadores ya asignan a esa posibilidad una probabilidad cercana al 80%, según la herramienta FedWatch de CME. Unos tipos más altos suelen presionar a las compañías tecnológicas con valoraciones elevadas.
El comportamiento de Nvidia y del resto del sector en las próximas sesiones servirá para determinar si el retroceso del jueves queda limitado a una corrección o si desemboca en una oleada de ventas de mayor alcance.







