Las empresas tecnológicas sufrieron este jueves una fuerte oleada de ventas en Wall Street, con Nvidia, Tesla y SpaceX entre los valores más castigados. Los inversores temen que la victoria demócrata en las elecciones estadounidenses frene la construcción de centros de datos para inteligencia artificial (IA), un riesgo que afecta especialmente a las compañías vinculadas a los semiconductores y a la infraestructura digital.
Durante la primera media hora de negociación, las tecnológicas estadounidenses perdieron alrededor de 1,3 billones de dólares de capitalización bursátil. La cifra equivale a más de 40.000 millones de dólares por minuto. El Nasdaq 100, que reúne a las cien mayores empresas no financieras del Nasdaq, llegó a caer más de un 4%, mientras decenas de compañías registraban descensos del 10% o superiores.
Los fabricantes de chips encabezan las pérdidas
Los fabricantes de memorias y dispositivos de almacenamiento, como SanDisk y Western Digital, lideraron las caídas. Arm y Qualcomm también retrocedieron un 10%, después de presentar la noche anterior unas previsiones para los próximos meses que decepcionaron al mercado.
Los grandes nombres del sector tampoco escaparon a la presión vendedora. Nvidia (NVDA) bajó un 5%; TSMC (TSM), un 7%; Broadcom (AVGO), un 5%; y AMD (AMD), un 12%. Micron (MU) perdió un 10%, mientras Palantir (PLTR) cedió un 8% y Oracle (ORCL), un 5%. Tesla (TSLA) se dejó un 10% y SpaceX (SPCX), un 7%. Intel (INTC) registró asimismo una caída cercana al 9%.
El movimiento no afecta por igual a todo el mercado. La mayoría de los valores del S&P 500 suben, en una rotación hacia sectores considerados menos expuestos al riesgo tecnológico y más defensivos.
El mercado cuestiona el ritmo de inversión en IA
La sesión prolonga una tendencia que ya había empezado a manifestarse el día anterior. Wall Street cerró entonces con fuertes ganancias: el Dow Jones avanzó más de un 3%, en su mejor jornada desde abril de 2025. Sin embargo, los fabricantes de chips quedaron al margen del repunte. Nvidia perdió un 3,2%, lo que supuso una reducción de unos 158.000 millones de dólares en su capitalización bursátil.
Las ventas se extendieron durante la mañana a Asia. El índice surcoreano KOSPI cayó un 5,3% y SK Hynix, fabricante de memorias, retrocedió un 9,5%. El índice de semiconductores de Filadelfia (SOX), que agrupa a los principales productores de chips, cotiza ya un 35% por debajo del máximo histórico alcanzado en junio.
El trasfondo es la creciente duda sobre la rentabilidad de las enormes inversiones que las grandes tecnológicas están realizando en inteligencia artificial. Alphabet, Meta y Amazon mantienen un sólido crecimiento de ingresos, pero sus desembolsos ya superan el dinero que entra en sus cuentas. Una parte relevante de ese gasto termina en los fabricantes de chips, desde Nvidia hasta SK Hynix.
Texas concentra buena parte del riesgo regulatorio
La victoria demócrata añade ahora un componente político a esas preocupaciones. Los demócratas obtuvieron la mayoría en las dos cámaras del Congreso y ganaron las elecciones a gobernador en varios estados, entre ellos Texas. El nuevo gobernador texano quiere suspender temporalmente la construcción de centros de datos.
Según Goldman Sachs, aproximadamente el 45% de la capacidad prevista para los nuevos centros de datos estadounidenses se concentra en estados que estudian endurecer la regulación. Texas representa por sí solo una cuarta parte de esa capacidad.
Aun así, una paralización nacional de las obras no parece inminente. El presidente Donald Trump conserva el derecho de veto y los demócratas no disponen de la mayoría de dos tercios necesaria para revocarlo. Bob Edwards, gestor de Edwards Asset Management, considera por ello que la llamada “ola azul” no impedirá la expansión de la IA, ya que los centros de datos también generan empleo e ingresos fiscales.










