Los usuarios que habían tomado préstamos con reservas congeladas de Aave llegaron a afrontar tipos de interés de hasta el 36%, mientras las restricciones impedían realizar nuevos depósitos, incluido el colateral adicional que normalmente podrían aportar para proteger sus posiciones.
Los préstamos siguieron generando intereses
El bloqueo afectó a determinadas reservas del protocolo de finanzas descentralizadas. Aunque ya no se permitían nuevos préstamos en esos mercados, las posiciones que estaban abiertas no dejaron de acumular intereses.
La limitación también impedía a los prestatarios aumentar sus garantías. En condiciones normales, un usuario puede depositar más tokens para reducir el riesgo de liquidación de un préstamo o mantenerlo dentro de los parámetros exigidos por el protocolo. Con los depósitos suspendidos, esa opción dejó de estar disponible.
El resultado fue una combinación especialmente desfavorable para quienes tenían deuda pendiente: debían seguir pagando intereses y, al mismo tiempo, no podían reforzar sus posiciones mediante nuevas aportaciones de colateral. Según la información publicada, los tipos llegaron hasta el 36%.
Las retiradas podían encarecer aún más el endeudamiento
Los proveedores de liquidez sí podían solicitar la devolución de sus fondos, siempre que hubiera suficientes tokens disponibles en la reserva correspondiente. Esa posibilidad introdujo una presión adicional sobre los mercados afectados.
Si se producían retiradas, la cantidad de activos disponible para respaldar nuevos préstamos podía reducirse. De este modo, aunque el protocolo ya hubiera bloqueado la apertura de nuevas operaciones de endeudamiento, las condiciones de los préstamos existentes podían volverse más costosas.
La situación muestra una diferencia relevante entre detener nuevos préstamos y resolver las obligaciones ya activas. El bloqueo frena la entrada de nuevas posiciones, pero no elimina los intereses de las operaciones en curso ni garantiza que los prestatarios puedan añadir garantías. Al mismo tiempo, los proveedores mantienen la posibilidad de retirar fondos, condicionada a la liquidez disponible en cada reserva.









