La Fiscalía de Estados Unidos acusa a dos ciudadanos canadienses de infiltrarse en los sistemas informáticos de varias universidades para utilizar sus superordenadores en la minería clandestina de criptomonedas. Ryan James Roach, de 35 años, y Mathiew James Stubbings, de 41, están imputados por acceso ilícito, robo de datos y daños intencionados contra sistemas informáticos.
Intrusiones en universidades de varios estados
Según el escrito de acusación, los ataques se produjeron entre junio de 2016 y diciembre de 2019 contra instituciones educativas de Nueva York, Tennessee, Carolina del Norte y Massachusetts, entre otros estados. Los objetivos tenían en común el acceso a equipos de alta capacidad de cálculo, incluidos superordenadores.
La Fiscalía sostiene que los acusados aprovecharon vulnerabilidades de las redes universitarias para entrar en los sistemas. Una vez dentro, habrían instalado programas maliciosos destinados a obtener contraseñas y controlar los equipos a distancia. Las credenciales sustraídas se enviaban después a servidores bajo su control.
Los investigadores también atribuyen a los dos hombres el uso de ordenadores ya comprometidos para lanzar ataques contra nuevas víctimas. Para dificultar su identificación, presuntamente recurrieron a servidores situados en varios países.
Uso no autorizado de capacidad de cálculo y electricidad
En algunos de los sistemas afectados, los acusados habrían introducido programas para minar criptomonedas sin conocimiento ni autorización de las universidades. Esta actividad utiliza la capacidad de procesamiento de los ordenadores para contribuir al funcionamiento de determinadas redes de cadena de bloques y obtener nuevas monedas como recompensa.
La acusación sostiene que Roach y Stubbings utilizaron tanto los equipos como la electricidad de las instituciones educativas para llevar a cabo esa actividad. El empleo de superordenadores habría permitido disponer de una potencia de cálculo muy superior a la de un equipo convencional, aunque la fuente no precisa qué criptomonedas se minaron ni los ingresos que habrían obtenido.
En total, las autoridades aseguran que los ataques causaron daños en al menos diez ordenadores protegidos. La estimación inicial de los perjuicios asciende a un mínimo de 5.000 dólares.
Uno de los acusados ya está en Estados Unidos
Roach fue extraditado desde Canadá a Estados Unidos el 28 de octubre y compareció ante un juez estadounidense el martes 3 de noviembre. Stubbings permanece en Canadá, donde continúa el procedimiento para determinar su posible extradición.
El FBI está a cargo de la investigación. Si son declarados culpables, ambos se enfrentan a una pena máxima de diez años de prisión y a una multa de hasta 250.000 dólares.
Ninguno de los dos ha sido declarado culpable. Las acusaciones describen la versión de la Fiscalía sobre los hechos y deberán ser examinadas durante el proceso judicial.












