Anthropic ha advertido en el folleto de su próxima salida a bolsa de que su enfrentamiento con el Gobierno de Donald Trump podría traducirse en mayores controles, represalias y un impacto sobre sus ingresos. La compañía, creadora del chatbot Claude, reconoce que sus contratos públicos representan una parte pequeña de su negocio, pero considera que el riesgo político puede extenderse a sus relaciones con clientes privados.
Una advertencia incluida en el folleto de salida a bolsa
La advertencia aparece en el documento que Anthropic presentó el lunes ante los inversores. En él, la empresa sostiene que sus posiciones sobre la supervisión de la inteligencia artificial y las declaraciones de sus directivos pueden dejarla más expuesta a las actuaciones de distintos organismos públicos.
Anthropic afirma que podría afrontar un escrutinio reforzado y un trato “desproporcionado o selectivo” por parte de determinadas agencias, incluso aunque otras compañías comparables no reciban una presión similar. El riesgo no se limita, por tanto, a la pérdida de contratos con la Administración estadounidense.
Los acuerdos con el Gobierno aportan alrededor del 1% de los ingresos de Anthropic: unos 160 millones de dólares sobre una facturación de 16.300 millones en el primer semestre. La empresa, sin embargo, señala que el Pentágono también puede exigir a sus proveedores de Defensa que dejen de utilizar Claude. Los litigios derivados de esa situación podrían terminar afectando a las ventas corporativas, según el folleto.
El conflicto con el Pentágono se extiende a la tecnología
La disputa comenzó a principios de año, cuando Anthropic se negó a permitir que sus sistemas se emplearan para armas autónomas y vigilancia masiva. En marzo, el secretario de Defensa, Pete Hegseth, declaró que la compañía suponía un riesgo para la cadena de suministro.
Anthropic respondió en los tribunales con una denuncia por una “campaña ilegal de represalias”. Un juez de California falló a favor de la empresa, aunque posteriormente un tribunal de apelaciones de Washington permitió al Pentágono retirar Claude de sus sistemas. La medida también alcanza a los proveedores de Defensa.
El enfrentamiento se agravó después con Mythos, un modelo capaz de detectar vulnerabilidades en software. Anthropic decidió compartirlo solo con un grupo reducido de socios y, tras las discrepancias sobre sus riesgos, el Gobierno estadounidense impuso restricciones a su exportación en junio.
La compañía suspendió temporalmente todo acceso a Mythos 5 y Fable 5 y pudo restablecerlo algo más de dos semanas después. En su documentación para los inversores avisa de que una nueva suspensión podría prolongarse durante más tiempo.
Una incertidumbre difícil de valorar antes del debut
El pulso con Washington también afecta al debate sobre la regulación de la inteligencia artificial. El consejero delegado de Anthropic, Dario Amodei, ha defendido frenar de forma coordinada el desarrollo de esta tecnología. Trump y sus aliados, en cambio, han calificado de “engaño” el temor a que la IA pueda amenazar a la humanidad, mientras que Anthropic incluye esos riesgos entre los factores relevantes para sus accionistas.
La prioridad de la Administración estadounidense es mantener la ventaja en la carrera tecnológica con China. El mes pasado, Amodei y más de veinte ejecutivos del sector tecnológico firmaron en la Casa Blanca un acuerdo voluntario de seguridad. Días después, el Gobierno amenazó con actuar contra las empresas que no lo cumplieran.
Sarah Kreps, directora del Tech Policy Institute de la Universidad de Cornell, considera que los límites de la autoridad gubernamental en materia de IA todavía se están definiendo, en ocasiones mediante enfrentamientos directos con compañías concretas. A su juicio, esa falta de claridad dificulta que los inversores incorporen el riesgo político a sus valoraciones.
El mercado prevé para Anthropic una valoración cercana a los 2 billones de dólares, más del doble de los 965.000 millones de su última ronda de financiación. En plataformas como Binance y Hyperliquid, los contratos vinculados a la futura cotización sitúan la valoración en casi 1,9 billones. El debut está previsto para la semana del 16 de noviembre en el Nasdaq, bajo el símbolo ANT.











