La derrota de la CLARITY Act en el Senado de Estados Unidos puede acelerar la respuesta regulatoria de la Securities and Exchange Commission (SEC) y la Commodity Futures Trading Commission (CFTC). Los analistas de Bernstein creen que ambos supervisores intentarán presentar sus propias normas para cubrir parte del vacío que deja, por ahora, el bloqueo de una ley federal amplia sobre criptoactivos.
La iniciativa no superó el martes una votación de procedimiento clave en la Cámara alta. Necesitaba al menos 60 votos para continuar su tramitación, pero solo obtuvo 49 apoyos frente a 50 votos en contra. El resultado mantiene abierta la incertidumbre sobre si el Congreso podrá aprobar una regulación general para el sector y, en ese caso, cuándo lo haría.
Más margen para la SEC y la CFTC
Ante el revés legislativo, Bernstein espera que los dos organismos reguladores traten de recuperar el tiempo perdido mediante nuevas reglas. La prioridad sería aclarar cómo se clasifican las criptomonedas y qué activos deben quedar bajo la consideración de valores u otras categorías de activos digitales.
Las previsiones de la firma también incluyen posibles normas para las finanzas descentralizadas (DeFi) y los monederos de autocustodia. Bernstein contempla además excepciones aplicables a la tokenización de acciones y un proceso de aprobación más rápido para determinados productos de negociación vinculados a activos tokenizados.
Según este escenario, las empresas del sector podrían obtener una mayor claridad regulatoria en el corto plazo, incluso sin una ley aprobada por el Congreso. Sin embargo, las normas de los supervisores presentan una diferencia relevante frente a una legislación federal: pueden modificarse con más facilidad cuando cambia el Gobierno.
Por ese motivo, una ley aprobada por el Congreso suele ofrecer una base jurídica más estable a largo plazo. La vía regulatoria de la SEC y la CFTC permitiría avanzar antes, pero no necesariamente resolvería la incertidumbre de forma permanente.
La SEC ya preparaba una respuesta propia
La Securities and Exchange Commission ya había contemplado la posibilidad de que la CLARITY Act no lograra avanzar. Su presidente, Paul Atkins, afirmó en julio que el organismo estaba dispuesto a proponer sus propias normas para los activos digitales si el proyecto quedaba bloqueado en el Congreso.
En agosto, la SEC dio un paso en esa dirección con una propuesta que permitiría a las empresas cripto emitir tokens y captar capital bajo determinadas condiciones. El marco planteado no exigiría que esas compañías cumplieran de inmediato todas las normas vigentes sobre valores.
La actuación de la SEC refuerza la expectativa de Bernstein de que los supervisores aceleren sus iniciativas tras la votación fallida. Aun así, se trata de una previsión sobre los próximos pasos de los organismos, no de un calendario confirmado para la aprobación de nuevas reglas.
La ley aún no está descartada
Bernstein no espera que la CLARITY Act vuelva a someterse a votación a corto plazo. El proyecto, no obstante, no ha quedado formalmente descartado. Todavía existe una vía de procedimiento para revisar el resultado de la votación, aunque el tiempo disponible en el Congreso es limitado.
La situación deja dos caminos abiertos para la regulación cripto estadounidense: un avance más rápido mediante normas de la SEC y la CFTC, con mayor facilidad para ser revisadas posteriormente, o una solución legislativa que ofrezca más seguridad jurídica si consigue reunir los apoyos necesarios. Por ahora, el fracaso de la votación desplaza el foco hacia los supervisores.











