Los proyectos de criptomonedas destinaron unos 638 millones de dólares a recomprar sus propios tokens hasta finales de agosto de 2026, una cifra récord que ya supera los 545 millones registrados durante el mismo periodo de 2025. El mercado recibe ahora una señal regulatoria relevante: el personal de la Comisión de Bolsa y Valores de Estados Unidos (SEC) ha aclarado que, bajo determinadas condiciones, anunciar recompras no implica necesariamente realizar “esfuerzos esenciales de gestión” que puedan convertir un token en un contrato de inversión.
La orientación fue publicada el 25 de septiembre por la División de Finanzas Corporativas de la SEC, dentro de una nueva serie de preguntas frecuentes sobre redes de criptomonedas que ya son funcionales. No se trata de una norma con fuerza legal, sino de la opinión del personal de la agencia, que la propia SEC considera no vinculante.
La funcionalidad de la red marca la diferencia
El planteamiento de la SEC parte de dos condiciones. La primera es que la red ya debe estar operativa y permitir que el token cumpla la utilidad para la que fue programado. La segunda es que el activo no esté considerado un valor bajo la legislación estadounidense.
En ese contexto, el anuncio de una recompra no quedaría incluido, por sí solo, entre las promesas de gestión que sustentan el análisis del test de Howey, utilizado para determinar si existe un contrato de inversión. La situación cambia en proyectos más jóvenes. Si una red todavía no es funcional y sus responsables presentan la recompra como una fuente de rentabilidad o rendimiento, ese mensaje puede contribuir a que el token sea analizado como un contrato de inversión.
La interpretación publicada por la SEC en marzo sostiene que un token puede venderse inicialmente como parte de un contrato de inversión cuando el equipo recaba fondos prometiendo desarrollar la red. Ese contrato podría dejar de existir cuando los compradores ya no esperen beneficios derivados de esos esfuerzos de gestión.
La propuesta regulatoria conocida como Regulation Crypto Assets dibuja un posible recorrido para ese proceso. Permitiría captar hasta 5 millones de dólares durante cuatro años mediante una exención para empresas emergentes, mientras que una exención de mayor tamaño autorizaría captar hasta 75 millones cada 12 meses, en ambos casos con obligaciones de información.
La propuesta de la Regla 400 añade el Formulario TR, mediante el que el emisor certificaría en el sistema EDGAR que ha completado o abandonado definitivamente los esfuerzos de gestión prometidos y que no está realizando otros nuevos. La SEC podría cuestionar posteriormente si se cumplieron realmente esas condiciones. El plazo para presentar comentarios sobre la propuesta termina el 20 de octubre.
Hyperliquid y Pump.fun concentran la mayor parte del gasto
El crecimiento de las recompras está muy concentrado. Hyperliquid destinó aproximadamente 370 millones de dólares y Pump.fun cerca de 200 millones hasta finales de agosto, casi el 90% del total calculado por Allium Labs.
Pump.fun afirma que dedica la mitad de sus ingresos a comprar PUMP en el mercado abierto y destruirlo de forma permanente. Su panel muestra unos ingresos anualizados de aproximadamente 500 millones de dólares, compras acumuladas por unos 462,5 millones y 167.700 millones de tokens destruidos, equivalentes al 16,8% de la oferta inicial.
Hyperliquid, por su parte, ha comprado y quemado alrededor de 1.300 millones de dólares en HYPE desde su lanzamiento. La documentación del protocolo indica que más de 1.000 millones de dólares en comisiones anualizadas se destinan actualmente a compras programadas del token.
Estas cifras no equivalen automáticamente a una reducción neta de la oferta. Las recompensas de staking y las futuras emisiones pueden compensar parte de las quemas. Por eso, la comparación relevante debe tener en cuenta las recompras frente a la nueva emisión, y no solo el volumen bruto adquirido.
Una recompra no concede derechos sobre los ingresos
Otros protocolos muestran los límites del modelo. Uniswap activó las comisiones del protocolo en la red principal de Ethereum en diciembre de 2025 y después amplió el mecanismo a otras cadenas. Los operadores externos que buscan esas comisiones deben quemar UNI para obtenerlas. En Aave, la tesorería compró más de 205.000 AAVE, alrededor del 1,28% de la oferta, por unos 42 millones de dólares durante sus primeros diez meses. Sin embargo, el programa se detuvo el 19 de abril tras el incidente del puente rsETH, con el objetivo de preservar la flexibilidad financiera de la tesorería.
La diferencia frente a una acción de una empresa cotizada sigue siendo sustancial. El titular de un token no posee, por el mero hecho de tenerlo, una participación en el protocolo ni un derecho contractual sobre sus ingresos. Las recompras pueden reducir la oferta y sostener la demanda, pero también pueden modificarse o suspenderse mediante decisiones de gobernanza.
Si la propuesta regulatoria avanza en términos similares a los actuales, los proyectos podrían combinar una captación inicial regulada, hojas de ruta con objetivos limitados, una transición documentada y recompras financiadas con ingresos una vez que sus redes sean funcionales. A los ritmos actuales, los programas de Hyperliquid y Pump.fun apuntan a un volumen anual superior a 1.000 millones de dólares. Pero ese flujo seguirá dependiendo de los ingresos, de la emisión futura y de la capacidad de cada protocolo para mantener sus operaciones.












