Bitcoin podría enfrentarse por primera vez en su historia a una rentabilidad del bono estadounidense a 10 años cercana al 6%. El estratega de mercado Rick Bensignor, fundador de Bensignor Investment Strategies, considera que el rendimiento podría alcanzar finalmente el 6,07%, un escenario que pondría a prueba tanto a los activos de riesgo como a la tesis de Bitcoin como refugio frente a la pérdida de valor del dinero.
La rentabilidad del bono a 10 años se sitúa actualmente en torno al 4,78%, según la referencia recogida en el análisis. Bensignor identifica una tendencia alcista de varios años y fija el 5,6% como objetivo mínimo dentro de ese movimiento. Su previsión más elevada apunta al 6,07%.
Un nivel que Bitcoin aún no ha conocido
La última vez que la deuda pública estadounidense cotizó en niveles próximos al 6% fue en abril de 2000. Bitcoin todavía no existía: faltaban más de ocho años para que Satoshi Nakamoto publicara su libro blanco. Por tanto, la criptomoneda nunca ha operado en un entorno comparable de tipos de interés.
La posibilidad puede parecer extrema para los inversores que han desarrollado su estrategia durante la última década, marcada por tipos reducidos y abundante liquidez. Sin embargo, el contexto histórico ofrece una perspectiva más amplia. A comienzos de los años ochenta, la rentabilidad del bono estadounidense a 10 años llegó a situarse cerca del 15,8%. En el extremo opuesto, el mínimo se aproximó al 0,40%.
Desde ese punto de vista, un rendimiento del 6% no sería un nivel sin precedentes para el mercado de deuda estadounidense. La tesis de Bensignor parte precisamente de que prestatarios e inversores podrían estar subestimando el margen de subida de los tipos.
El atractivo relativo de los bonos gana peso
Bitcoin se desarrolló durante una etapa de tipos bajos, expansión cuantitativa y liquidez abundante. Un periodo prolongado con rendimientos más elevados representaría, por ello, un terreno menos conocido para el activo digital.
Cuando los bonos considerados seguros ofrecen una rentabilidad mayor, pueden captar parte del capital que en otros momentos se dirige hacia inversiones de riesgo. Un bono del Tesoro estadounidense con un rendimiento del 6% tendría un poder de competencia considerablemente superior al de uno que ofreciera un 1% o un 2%. Ese cambio podría presionar a Bitcoin, especialmente si los inversores lo clasifican sobre todo como un activo especulativo y no como una forma de “oro digital”.
El impacto no dependería únicamente del nivel de los rendimientos, sino también de cómo evolucione el relato que sostiene la demanda de Bitcoin. La criptomoneda suele presentarse como una cobertura frente a la devaluación monetaria, el crecimiento de la deuda pública y el debilitamiento de las monedas fiduciarias.
La deuda y la inflación abren una lectura alternativa
La deuda pública de Estados Unidos ya supera los 40 billones de dólares. Al mismo tiempo, Bitcoin cotiza en torno a los 80.000 dólares y permanece muy por debajo de su máximo histórico. Si los rendimientos continúan subiendo y el precio no consigue avanzar, podrían aumentar las dudas sobre la fortaleza de esa narrativa.
Existe, no obstante, una interpretación distinta. Los tipos pueden elevarse como consecuencia de un crecimiento sólido, pero también por el temor a la inflación o por la preocupación sobre la sostenibilidad de la deuda. En este segundo escenario, Bitcoin podría seguir resultando atractivo para quienes buscan un activo escaso y alejado del sistema financiero tradicional.
La llegada de la rentabilidad del bono a 10 años al 6,07% es una previsión de Bensignor, no un hecho consumado. Si se materializara, supondría una prueba inédita para Bitcoin y permitiría observar cómo responde un activo nacido después de la última etapa en la que los bonos estadounidenses se movieron en esa zona.










