Bitcoin resistió la presión inicial de la Reserva Federal y recuperó la zona de los 76.000 dólares tras la rueda de prensa de su presidente, Kevin Warsh. La criptomoneda llegó a caer hasta los 75.064,82 dólares el 16 de septiembre, pero mantuvo mejor el tipo que los principales índices bursátiles estadounidenses. La reacción, sin embargo, oculta un problema: varios indicadores de demanda apuntan en la misma dirección y reflejan una pérdida de impulso.
En el mismo intervalo, el S&P 500 cedió cerca de un 0,7%, el Dow Jones bajó un 1,2% y la rentabilidad del bono estadounidense a dos años subió hasta el 4,734%. Bitcoin logró recuperar los 76.000 dólares pese a ese deterioro general de los activos de riesgo.
El mercado ya había descontado la subida
La Reserva Federal elevó su rango objetivo en 25 puntos básicos, hasta el 3,75%-4%, en una decisión unánime de 12 votos a favor. El movimiento no sorprendió a los mercados: los derivados de renta fija asignaban antes de la reunión una probabilidad superior al 90% a esa subida.
La señal más relevante llegó después. Warsh afirmó que le resultaría difícil describir las condiciones financieras generales como restrictivas. Además, el diagrama de puntos publicado junto a la decisión mostró que 16 de los 18 responsables de política monetaria prevén al menos otra subida este año.
El mensaje eleva la importancia de la trayectoria futura de los tipos por encima del incremento concreto de esta reunión. Markus Levin, cofundador de XYO, considera que los tipos podrían mantenerse restrictivos durante más tiempo del que esperaban los inversores. En su opinión, la rentabilidad de los bonos y la liquidez son referencias más útiles que la decisión aislada de la Fed. Si los rendimientos se estabilizan, Bitcoin podría seguir dependiendo de la demanda institucional y de una mejora de la liquidez; una nueva oleada de subidas descontadas, en cambio, presionaría al conjunto de los activos de riesgo.
Cuatro señales de demanda que pierden fuerza
El último informe de Glassnode sitúa a Bitcoin ligeramente por debajo de los 76.700 dólares, nivel identificado como la media de adquisición de los inversores activos. Al mismo tiempo, cuatro canales de demanda han empeorado:
- La capitalización realizada registró su primera lectura diaria negativa después de 27 días de crecimiento, una señal de que las entradas de capital se han frenado.
- Los fondos cotizados estadounidenses de Bitcoin al contado sufrieron salidas netas de 450,4 millones de dólares el 15 de septiembre. FBTC concentró 214,8 millones de dólares de reembolsos e IBIT, otros 161,7 millones.
- La oferta de monedas estables se mantiene cerca de los 301.000 millones de dólares, sin cambios durante la semana y aproximadamente un 4% por debajo del máximo de abril. La liquidez nativa del mercado cripto, por tanto, no está creciendo.
- Las compras de Bitcoin por parte de empresas para sus tesorerías se limitaron a 5.900 unidades en los últimos tres meses, muy por debajo de las 89.000 adquiridas solo en julio de 2025.
El coste medio de adquisición de esas tesorerías corporativas se sitúa en 80.500 dólares. Esa referencia, que antes podía actuar como soporte psicológico, queda ahora por encima del precio y funciona como una resistencia potencial. Fabian Dori, director de inversiones de Sygnum Bank, sostiene que los saldos de efectivo del Tesoro, la creación de crédito privado y la oferta de monedas estables determinan las condiciones de liquidez en plazos más largos que una reunión de la Fed.
Los 76.700 dólares concentran la próxima señal
Para Glassnode, no basta con una recuperación intradía. Dos cierres diarios por encima de 76.700 dólares, acompañados de una reanudación del crecimiento de la capitalización realizada, confirmarían la continuidad del rango anterior y volverían a situar los 80.500 dólares como siguiente prueba. En ese escenario, la resistencia observada esta semana podría interpretarse como acumulación.
El escenario contrario exigiría un segundo cierre diario por debajo de 76.700 dólares mientras continúan las salidas de los fondos cotizados. El siguiente nivel sería entonces el coste medio de los tenedores de corto plazo, situado en 71.300 dólares. Si también cediera esa zona, Glassnode identifica un área de acumulación más profunda entre 62.000 y 65.000 dólares, en un contexto de liquidez del libro de órdenes especialmente débil por debajo de 68.000.
Matt Mena, estratega sénior de investigación de 21Shares, mantiene un objetivo de 100.000 dólares para final de año, pero lo condiciona a que regresen las entradas en los fondos y se reactive la demanda. La resistencia de Bitcoin frente a la caída de las bolsas es, por ahora, un dato favorable. Su confirmación como fortaleza dependerá de que aparezca capital nuevo; de lo contrario, la calma podría acabar interpretándose como una distribución retrasada.










