Bitcoin, el oro y los principales índices bursátiles avanzan después de que la Reserva Federal de Estados Unidos elevase los tipos de interés en 0,25 puntos porcentuales. El banco central situó el tipo oficial en una horquilla de entre el 3,75% y el 4,00%, en una decisión que el mercado esperaba ampliamente.
La reacción inicial fue negativa, con descensos moderados tras el anuncio. Sin embargo, las cotizaciones se recuperaron durante la mañana siguiente. La explicación está en que el movimiento de la Fed ya se había incorporado a los precios antes de hacerse oficial: la sorpresa no estaba en la subida, sino en cómo interpretasen los inversores el escenario posterior.
Una subida ampliamente anticipada
Los inversores temen las subidas de tipos porque encarecen la financiación a corto plazo y elevan la rentabilidad de la deuda pública. Cuando los bonos considerados de menor riesgo ofrecen más rendimiento, mantener activos que no generan intereses, como Bitcoin o el oro, resulta relativamente menos atractivo. Las acciones también afrontan una presión adicional, ya que sus valoraciones dependen en buena medida de beneficios futuros.
En esta ocasión, sin embargo, la mayoría del mercado llevaba días ajustando sus posiciones a la posibilidad de una subida. Los datos de Polymarket citados en la fuente reflejaban una probabilidad cercana al 80% la semana pasada, después de conocerse los datos de inflación del viernes. Durante esta semana, esa estimación llegó a aproximarse al 90%.
Por eso, cuando la Reserva Federal confirmó la decisión, buena parte del impacto ya estaba reflejado en las cotizaciones. La incertidumbre inmediata desapareció y los inversores pudieron concentrarse en las señales sobre los próximos movimientos del banco central.
Bitcoin recupera terreno frente a las bolsas
Bitcoin es el activo que presenta el mejor comportamiento entre los mencionados en la fuente. La criptomoneda cotiza en 76.400 dólares, frente a los 75.800 dólares que marcaba a las 20:00 horas del día anterior, cuando se anunció la decisión. El avance es de alrededor del 0,80%.
El oro todavía registra un descenso cercano al 0,60%, aunque ha recuperado buena parte del terreno perdido. Tras la decisión de la Fed, el metal llegó a caer casi un 3%. En los mercados de futuros, el S&P 500 llegó a perder un 1,40% y el Nasdaq 100, un 1,62%. Ambos índices borraron posteriormente esas caídas; el futuro del Nasdaq 100 incluso pasó a cotizar por encima del nivel previo al anuncio.
El foco se desplaza a la inflación y los tipos a largo plazo
La decisión de la Fed no elimina todos los riesgos para los mercados. La mayoría de los miembros del comité de tipos todavía espera otra subida durante este año, según la información citada. Al mismo tiempo, la rentabilidad de los bonos del Tesoro estadounidense a largo plazo lleva tiempo aumentando, impulsada en parte por la elevada demanda de capital vinculada a las inversiones en inteligencia artificial y por los déficits presupuestarios.
El riesgo más relevante para los inversores sería que las expectativas de inflación siguieran aumentando. Si la Reserva Federal no actuase, podría verse cuestionada su credibilidad como institución comprometida con devolver la inflación al objetivo del 2%. En ese escenario, los inversores exigirían una prima mayor para protegerse de la pérdida de valor de su dinero.
Por el contrario, una recuperación de la confianza en la capacidad de la Fed para contener la inflación podría reducir las expectativas de precios y, con ellas, los tipos de interés a largo plazo. Ese entorno favorecería, según el análisis recogido en la fuente, a Bitcoin, al oro y a la renta variable, aunque la trayectoria dependerá de las próximas decisiones del banco central y de la evolución de la inflación.











