Coinbase asegura que más del 99% de los fondos de sus clientes permanece en almacenamiento en frío, es decir, en monederos que no están conectados de forma continua a internet. La plataforma estadounidense ha reforzado este mensaje después del ataque contra Binance, que volvió a situar la seguridad de los custodios de criptomonedas en el centro del debate.
La mayor parte de los fondos permanece desconectada
Según Coinbase, solo una pequeña fracción de los activos se mantiene en monederos conectados para atender retiradas y operaciones con rapidez. El resto se conserva fuera de línea, una configuración que reduce su exposición directa a ataques remotos.
La compañía también afirma que los fondos de sus clientes están íntegramente respaldados y que no se vio afectada por el incidente de Binance. El almacenamiento en frío no elimina todos los riesgos, pero dificulta que un atacante pueda acceder de inmediato a la mayoría de las criptomonedas depositadas en la plataforma.
El sistema incorpora varias medidas adicionales. Coinbase divide las claves privadas —las credenciales necesarias para autorizar movimientos desde los monederos— en distintos fragmentos. De esta forma, el acceso a una sola persona o a un único equipo comprometido no debería ser suficiente para transferir fondos.
La plataforma limita además la cantidad de criptomonedas que puede salir del almacenamiento en frío durante un periodo breve. Si detecta una actividad anómala, puede detener las operaciones de forma inmediata. En determinadas situaciones, las claves empleadas para firmar transacciones se retiran por completo de los sistemas conectados a internet mientras se investiga lo ocurrido.
El ataque a Binance amplía el foco más allá de los monederos
El incidente de Binance, en el que se sustrajeron unos 6.300 millones de dólares en criptomonedas, ha puesto de relieve que la seguridad de una plataforma no depende únicamente de cómo custodia sus activos. Según la información difundida por Binance, los atacantes utilizaron, entre otros métodos, una falsa entrevista de trabajo y sistemas internos para obtener acceso.
El caso muestra que los empleados, los ordenadores portátiles y los programas utilizados por las compañías también pueden convertirse en vías de entrada. Coinbase asegura que presta especial atención a los intentos de suplantación de identidad y a los permisos asignados a sus trabajadores.
Las operaciones consideradas sensibles requieren varias autorizaciones, de modo que el robo de una sola contraseña o de un dispositivo no debería bastar para mover fondos. Este modelo añade controles internos a la separación entre almacenamiento conectado y almacenamiento fuera de línea.
La inteligencia artificial añade nuevos riesgos
Coinbase advierte de que la inteligencia artificial está cambiando con rapidez el panorama de amenazas. Estas herramientas pueden facilitar la creación de mensajes de suplantación más convincentes y ayudar a los atacantes a localizar vulnerabilidades con mayor velocidad. Changpeng Zhao, fundador de Binance, había lanzado una advertencia similar a principios de esta semana.
Por ello, Coinbase sostiene que continuará invirtiendo en nuevas tecnologías de seguridad. El principio que guía su estrategia es sencillo: cuanto menor sea la cantidad de fondos conectada a internet, menor será el importe expuesto de forma inmediata si un atacante consigue penetrar en los sistemas de la plataforma.










