Dos petroleros rusos que transportaban diésel hacia Estados Unidos han modificado su trayectoria después de la derrota electoral de Donald Trump, según informó Financial Times. El giro pone en duda las primeras entregas previstas en el marco del controvertido acuerdo alcanzado por el presidente estadounidense con Vladímir Putin para importar combustible ruso.
El buque Leruo, con bandera de Sierra Leona, ha cambiado su destino y ahora navega hacia Brasil. El Talisman, de bandera rusa, ha regresado al Mediterráneo y se encuentra frente a la costa de Argelia. Este último permanece a la espera de nuevas instrucciones, una señal de que todavía no cuenta con un comprador o un puerto de descarga definitivos.
Los dos petroleros aparecen en listas internacionales de sanciones. Esa circunstancia complica la operación y eleva la incertidumbre para las empresas que pudieran participar en la recepción, comercialización o descarga del diésel.
Un acuerdo sometido a presión política
Trump había cerrado semanas antes de las elecciones legislativas de mitad de mandato un acuerdo con Putin para importar diésel ruso. Su objetivo era contribuir a reducir los elevados precios de los carburantes y obtener respaldo entre los votantes.
Sin embargo, el resultado electoral ha dificultado la continuidad de sus planes. Los demócratas lograron una amplia victoria y obtuvieron la mayoría tanto en la Cámara de Representantes como en el Senado. El pacto energético con Rusia ha quedado desde entonces bajo un escrutinio aún mayor, también por las dudas sobre si las sanciones vigentes permiten la entrada de diésel ruso en Estados Unidos.
La oposición al acuerdo no se limita a un solo partido. Tanto políticos demócratas como republicanos han cuestionado sus condiciones. Mikie Sherrill, gobernadora de Nueva Jersey, ha pedido a las empresas portuarias que rechacen los buques que transporten diésel ruso. Según advirtió, las compañías que acepten ese combustible podrían exponerse a sanciones severas.
Otros dos buques mantienen el rumbo
El Agioi Fanendes conserva por ahora su rumbo hacia Estados Unidos y tiene prevista su llegada a Nueva York este fin de semana. Aun así, tampoco ha comunicado un puerto de descarga concreto. Un cuarto petrolero, el Beast, se dirige igualmente hacia la costa este estadounidense y también está sujeto a sanciones.
La falta de un destino final para algunos de los cargamentos refleja la cautela de los potenciales compradores. Matt Smith, analista de la firma Kpler, considera posible que el Agioi Fanendes termine desviándose hacia otro destino, aunque el buque mantiene por ahora su itinerario hacia Estados Unidos.
El Kremlin apenas ha aportado detalles sobre el movimiento de los barcos. Su portavoz, Dmitri Peskov, se limitó a señalar que se trata de suministros comerciales y que, por esa razón, la información específica no se hace pública. Los cambios de rumbo del Leruo y el Talisman dejan así en suspenso la llegada de parte del diésel ruso y añaden presión a un acuerdo que ya afronta obstáculos políticos y regulatorios.










