El petróleo ha reaccionado con una fuerte caída a las informaciones sobre un posible entendimiento entre Estados Unidos e Irán, aunque la incertidumbre sigue lejos de disiparse. Washington habría dado luz verde a un borrador de acuerdo, pero ambos países mantienen posiciones enfrentadas sobre el estrecho de Ormuz, el punto que concentra la mayor preocupación del mercado energético.
Un borrador preliminar, todavía sin carácter vinculante
Según el medio árabe Al-Araby Al-Jadeed, Estados Unidos habría aprobado un borrador de memorando de entendimiento presentado ayer en Teherán por mediadores cataríes. Las fuentes próximas al equipo negociador citadas por el medio lo describen como un primer paso y no como un tratado definitivo.
El documento recogería las líneas generales de un posible compromiso. Irán anunciaría una concesión relacionada con su programa nuclear y Estados Unidos liberaría una parte de los activos iraníes congelados. A partir de ahí, las dos partes retomarían las negociaciones.
La noticia provocó una reacción inmediata en el mercado. El Brent, referencia europea del crudo, llegó a caer más de un 3%, hasta situarse por debajo de los 102 dólares por barril. Con ese movimiento, el petróleo cotizaba alrededor de un 10% por debajo del cierre del viernes, cuando superaba los 113 dólares.
Ormuz mantiene abierta la principal fuente de riesgo
El alivio, sin embargo, perdió fuerza al comprobarse que el posible acuerdo no resuelve la cuestión central para el suministro mundial. Antes de la guerra, cerca de una quinta parte del petróleo del planeta transitaba por el estrecho de Ormuz. Mientras Irán mantenga ese paso marítimo cerrado en gran medida, el crudo seguirá incorporando una prima de riesgo ante la posibilidad de una interrupción de los flujos.
Teherán sostiene que la reapertura del estrecho está condicionada a la aceptación de sus exigencias. Mohsen Rezaei, secretario del Consejo Supremo de Seguridad Nacional de Irán, afirmó en la red social X que la respuesta estadounidense no había sido convincente y reclamó que Washington atienda de forma completa y explícita las siete condiciones iraníes.
Esas condiciones, planteadas desde septiembre, incluyen el levantamiento del bloqueo naval estadounidense y de las sanciones sobre el petróleo iraní. Rezaei ya había considerado insuficiente la posición de Washington a mediados de octubre, aunque entonces aseguró que Estados Unidos había aceptado parte de las demandas. En aquella ocasión, la caída del crudo también perdió impulso con rapidez.
Un mercado especialmente sensible a los anuncios
Las declaraciones posteriores de Esmaeil Baghaei, portavoz del Ministerio de Exteriores iraní, endurecieron aún más el escenario. Según explicó, solo sería posible alcanzar un acuerdo si la guerra termina en todos los frentes, incluido el Líbano.
El mercado afronta además el antecedente de un entendimiento que no llegó a consolidarse. En junio, el presidente estadounidense, Donald Trump, y su homólogo iraní, Masoud Pezeshkian, firmaron también un memorando que quedó sin efecto pocos días después.
La tensión militar tampoco ha desaparecido. Estados Unidos lanzó anoche ataques aéreos limitados contra la isla iraní de Qeshm, situada en el estrecho de Ormuz. Al mismo tiempo, Israel presiona a favor de una nueva ofensiva estadounidense después de las elecciones legislativas de mitad de mandato celebradas hoy en Estados Unidos. Trump negó ayer que tuviera previsto atacar tras los comicios, aunque sus declaraciones anteriores no han servido como garantía suficiente para despejar las dudas.
Por eso, el posible borrador ha reducido parte del temor a una escalada, pero no elimina el riesgo que el mercado considera decisivo: que Ormuz siga restringido y que las negociaciones vuelvan a encallar.











