Más del 90% de las operaciones de SOL a stablecoins que se enrutan a través de Jupiter pasan por market makers profesionales, según una estimación de DWF Ventures. El dato muestra hasta qué punto la liquidez de las finanzas descentralizadas (DeFi) se ha alejado del modelo original, basado en fondos públicos aportados por miles de usuarios.
Para quien utiliza Jupiter, la experiencia parece sencilla: introduce una orden para cambiar SOL por USDC, consulta el precio y confirma la transacción. Sin embargo, Jupiter no es necesariamente el mercado donde se ejecuta el intercambio. Funciona más bien como un buscador y enrutador de liquidez. Su software compara las condiciones disponibles en distintos mercados y dirige la orden hacia la ruta que considera más favorable.
Entre esas opciones figuran los intercambios descentralizados tradicionales, los llamados creadores de mercado automatizados propietarios —propAMM, por sus siglas en inglés— y las redes de solicitud de cotización, en las que firmas profesionales compiten ofreciendo un precio. El usuario ve una única interfaz, pero detrás pueden estar enfrentándose estructuras de mercado muy diferentes.
Liquidez profesional detrás de una interfaz descentralizada
En un creador de mercado automatizado convencional, la liquidez procede de depósitos abiertos al público. Un contrato inteligente mantiene, por ejemplo, reservas de SOL y USDC y aplica una fórmula para determinar el precio. Cualquier usuario puede aportar fondos y recibir una parte de las comisiones generadas por las operaciones.
El sistema tiene una debilidad conocida: cuando el precio cambia con rapidez, la reserva puede quedarse temporalmente desactualizada. Si SOL cotiza más caro en los mercados centralizados, los operadores de arbitraje pueden comprarlo en el fondo a un precio inferior hasta que la cotización se ajuste. La pérdida para el proveedor de liquidez se produce porque el fondo está negociando con información retrasada.
Los propAMM modifican esa estructura. En lugar de depender de miles de depositantes, una firma profesional aporta su propio inventario y utiliza sistemas privados para seguir los precios de otros mercados y actualizar sus cotizaciones. La liquidación continúa registrándose en la cadena de bloques, pero el modelo que decide el precio se ejecuta dentro de la empresa.
Según DWF Ventures, los propAMM representan aproximadamente entre el 15% y el 27% del volumen diario de los intercambios descentralizados en cadena. En el caso concreto de las operaciones de SOL a stablecoins canalizadas por Jupiter, su cuota supera el 90%. El análisis también sitúa su participación en hasta el 27% del volumen semanal al contado en cadena.
Estas cifras deben interpretarse con cautela: DWF Ventures forma parte de DWF Labs, que participa como creador de mercado e inversor en criptomonedas. La propia fuente señala que, más allá del porcentaje exacto, el dato relevante es el peso que ha adquirido una forma de liquidez que apenas encajaba en la visión inicial de DeFi.
Mejor ejecución a cambio de menor visibilidad
Un estudio de Jump Crypto sobre unos 20 millones de operaciones de propAMM realizadas en marzo comparó las ejecuciones con los precios disponibles en Binance, Coinbase, OKX y Bybit. La operación mediana de SOL-USDC se situó a 0,72 puntos básicos del punto medio de esos mercados centralizados. Además, el 91,9% de las operaciones resultó más barato que la estimación de Jump para la comisión institucional más baja en esos intercambios.
Jump Crypto también es una firma de negociación con intereses comerciales en esta estructura, por lo que sus resultados tienen un posible conflicto de incentivos. Aun así, ayudan a explicar por qué los enrutadores envían órdenes a estos sistemas: en determinados pares y condiciones, pueden ofrecer una ejecución competitiva.
El cambio también afecta a la idea de transparencia. En los primeros modelos de DeFi, el fondo era público, el código podía inspeccionarse y la liquidez estaba abierta a los usuarios. En los propAMM, cualquiera puede verificar la transacción final en la cadena, pero no necesariamente conocer el modelo de valoración, las decisiones de inventario o la identidad del operador que proporcionó la liquidez.
Solana resulta especialmente adecuada para este tipo de actividad por la importancia de actualizar rápidamente las cotizaciones. La red alcanzó un objetivo de ranuras de 300 milisegundos el 28 de agosto, frente a los 12 segundos de Ethereum, aunque la comparación entre ambas arquitecturas no es directa. Una menor exposición a precios obsoletos puede reducir el riesgo para los proveedores profesionales.
La evolución llega mientras empresas financieras tradicionales preparan nuevos activos tokenizados. Nasdaq ha anunciado una inversión de 100 millones de dólares en Payward, matriz de Kraken, y prevé lanzar en el segundo trimestre de 2027 un marco para los llamados Equity Tokens de Nasdaq. La Bolsa de Londres también ha anunciado una alianza con Payward para activos cotizados tokenizados y su posible negociación en la futura plataforma LSE 24, sujeta a la aprobación regulatoria.
La cuestión que plantea este modelo ya no es solo quién aporta la liquidez, sino cuánto de la formación del precio debe permanecer visible cuando los mercados tradicionales empiecen a utilizar esta infraestructura. En Jupiter, el intercambio puede liquidarse públicamente en la cadena mientras la decisión sobre quién lo ejecuta y a qué precio se toma en sistemas profesionales que el usuario no ve.












