La rentabilidad del bono soberano japonés a diez años subió hasta el 3,075%, su nivel más alto desde agosto de 1996, en la primera sesión bursátil posterior a la última subida de tipos del Banco de Japón (BoJ). El movimiento añade presión a los mercados de riesgo y abre un nuevo foco de incertidumbre para Bitcoin (BTC), aunque por ahora no hay señales claras de que esté provocando una oleada de ventas en el mercado cripto.
El mercado japonés descuenta tipos más altos durante más tiempo
El rendimiento del bono japonés a diez años avanzó 10 puntos básicos. La presión vendedora se extendió también a otros vencimientos: el bono a cinco años alcanzó el 2,375%, un máximo histórico, tras subir otros 10 puntos básicos. En la parte larga de la curva, la rentabilidad a veinte años aumentó hasta el 3,9% y la del bono a treinta años llegó al 4,13%.
El movimiento se produjo después de que el BoJ elevara su tipo de referencia del 1% al 1,25%. Los mercados financieros japoneses permanecieron cerrados durante varios días por festivos, por lo que la reacción se concentró en la reapertura. Cuando los inversores venden bonos, sus precios bajan y la rentabilidad aumenta. En este caso, la evolución apunta a que el mercado contempla un periodo más prolongado de tipos elevados en Japón.
El gobernador del BoJ, Kazuo Ueda, ha dejado abierta la posibilidad de nuevas subidas para contener el aumento persistente de los precios. La reacción del yen fue, sin embargo, distinta: la moneda japonesa se debilitó tras la decisión. Las autoridades vigilaron de cerca el mercado de divisas, un elemento relevante para la estabilidad de las operaciones financiadas en yenes.
El carry trade vuelve al radar de los inversores
Japón ha sido durante años una de las principales fuentes de financiación barata para el llamado carry trade. La estrategia consiste en pedir dinero prestado en una economía con tipos reducidos, como Japón, e invertirlo después en activos con una rentabilidad potencialmente superior.
El encarecimiento de la financiación en yenes puede llevar a algunos inversores a reducir esas posiciones. Si varios actores deshacen simultáneamente operaciones de este tipo, podrían vender activos de riesgo en distintos mercados, incluido Bitcoin. Una apreciación brusca del yen elevaría además el coste de devolver los préstamos y podría forzar ventas adicionales.
Por ahora, ese escenario no parece inminente. El yen se debilitó tras la última decisión del BoJ, lo que reduce el riesgo inmediato de una liquidación forzada a gran escala. Tampoco se espera, según el análisis citado de Fitch Ratings, una venta masiva de los bonos extranjeros que ya poseen las instituciones japonesas.
Más rentabilidad doméstica y presión desde Estados Unidos
El aumento de los rendimientos japoneses puede afectar a los mercados internacionales por otra vía. Bancos, fondos de pensiones y gestoras del país encuentran ahora una alternativa más atractiva dentro de Japón. BlackRock planteó un escenario hipotético en el que el 5% de las tenencias japonesas de bonos del Tesoro estadounidense regresara al mercado doméstico. Japón posee alrededor de 1,1 billones de dólares en deuda estadounidense, por lo que ese porcentaje equivaldría a unos 55.000 millones. La cifra no constituye una previsión.
La presión sobre los activos de riesgo tampoco procede únicamente de Tokio. La rentabilidad del bono estadounidense a diez años subió casi 14 puntos básicos, hasta el 5,106%, su nivel más alto desde 2007. El avance llegó después de datos económicos sólidos, una débil subasta de deuda a cinco años y un aumento de las expectativas de que la Reserva Federal pueda volver a subir los tipos. La probabilidad implícita de una subida en octubre pasó del 53% al 66%, según Reuters.
Unos bonos soberanos con rendimientos cercanos al 5% ofrecen una alternativa más competitiva frente a acciones y criptoactivos, mientras que el crédito más caro reduce la liquidez disponible para asumir riesgo. La Reserva Federal sigue siendo, por ahora, el factor macroeconómico más importante para Bitcoin por su impacto sobre la disponibilidad global de dólares. Japón añade, no obstante, un riesgo que el mercado seguirá vigilando: un repunte repentino del yen o un traslado significativo del capital institucional hacia inversiones nacionales podría intensificar la tensión en los mercados financieros.











