La inteligencia artificial podría llegar a anticipar no solo el comportamiento de las personas, sino también sus pensamientos antes de que actúen, según Alex Karp, consejero delegado de Palantir. El ejecutivo considera que los gobiernos deben empezar a proteger la privacidad de los ciudadanos antes de que esta capacidad tecnológica alcance un mayor desarrollo.
De predecir conductas a anticipar pensamientos
La IA ya se utiliza para estimar cómo pueden comportarse los usuarios. Las tiendas en línea analizan sus preferencias para anticipar qué productos podrían comprar, mientras que los bancos recurren a algoritmos para calcular la probabilidad de que un cliente devuelva un préstamo.
Para Karp, esa capacidad puede evolucionar mucho más. Su advertencia apunta a que los sistemas podrían identificar patrones suficientemente precisos como para anticipar cómo piensa o reacciona una persona en determinadas situaciones cotidianas.
El planteamiento no implica que la inteligencia artificial pueda leer la mente de forma literal. El riesgo, según la visión del ejecutivo, reside en que el análisis de grandes volúmenes de datos permita realizar predicciones cada vez más exactas sobre los procesos mentales y las decisiones de los ciudadanos.
Una tecnología con ese alcance abriría cuestiones complejas sobre la privacidad, los límites de la vigilancia y el control de los sistemas automatizados. Karp sostiene que estas capacidades deben mantenerse bajo supervisión antes de que su uso se extienda a ámbitos más sensibles de la vida diaria.
El papel de Palantir en el análisis de datos
Palantir desarrolla programas capaces de procesar grandes cantidades de información. Sus herramientas son utilizadas, entre otros clientes, por las Fuerzas Armadas y organismos públicos de Estados Unidos, un ámbito que sitúa a la compañía en el centro del debate sobre el uso de la tecnología para analizar datos de personas y organizaciones.
La preocupación expresada por Karp es que sistemas de características similares puedan terminar empleándose para examinar de forma más amplia la conducta de los ciudadanos. El ejecutivo también señala que la velocidad de avance de la tecnología supera con frecuencia a la de la legislación y los mecanismos de supervisión.
En su opinión, una empresa puede cumplir formalmente las normas y, aun así, actuar contra el espíritu de esas mismas reglas. Por eso considera que la legislación vigente no siempre ofrece una protección suficiente frente a los riesgos de unos sistemas de IA cada vez más sofisticados.
La cotización de Palantir sigue al alza
Las advertencias del consejero delegado no parecen haber afectado al interés de los inversores por la compañía. Las acciones de Palantir (PLTR) alcanzaron a principios de esta semana un máximo histórico cercano a los 213 dólares.
En ese momento, los títulos cotizaban alrededor de un 25 % por encima del nivel registrado un mes antes, mientras que la subida acumulada en seis meses superaba el 50 %. En un horizonte de cinco años, la revalorización era superior al 780 %, según los datos recogidos en la fuente.
La capitalización bursátil de Palantir supera ya los 500.000 millones de dólares. Este crecimiento se sustenta principalmente en los grandes contratos públicos obtenidos por la empresa y en el aumento de la demanda de aplicaciones comerciales de inteligencia artificial.
La evolución del mercado contrasta así con el mensaje de cautela de Karp: mientras los inversores valoran el potencial económico de estas herramientas, el propio responsable de Palantir reclama anticiparse a las consecuencias que podrían tener sobre la privacidad y la autonomía de las personas.










