Bitcoin podría limitar la capacidad de la economía mundial para financiar nuevas inversiones si llegara a convertirse en la base del sistema financiero. Esa es la advertencia del analista Willy Woo, que ha puesto el foco en una de las consecuencias menos discutidas de una moneda con una oferta máxima de 21 millones de unidades: el encarecimiento del endeudamiento cuando el activo se revaloriza.
El problema de devolver una deuda en Bitcoin
El debate parte de una cuestión planteada en 2019 por Saifedean Ammous, economista y autor de El patrón Bitcoin: ¿podría funcionar una economía basada en una cantidad fija de dinero? Woo sostiene que la principal dificultad aparecería en el mercado del crédito.
A diferencia de las divisas tradicionales, cuya cantidad en circulación puede aumentar mediante las decisiones de los bancos centrales, Bitcoin tiene un límite de 21 millones de monedas. En un sistema construido alrededor de esa oferta fija, las deudas se devolverían en una unidad monetaria que podría ganar valor con el tiempo.
El analista plantea el caso hipotético de una empresa que solicita un préstamo de 10 bitcoins para construir una fábrica. Si el precio de Bitcoin aumentara de forma significativa durante los años siguientes, la compañía seguiría teniendo que devolver los mismos 10 BTC, aunque estos representasen entonces un valor mucho mayor. La deuda no crecería en unidades, pero sí podría hacerlo de manera considerable en términos económicos.
Para Woo, esa dinámica tendría dos efectos. Por un lado, las empresas podrían mostrarse menos dispuestas a asumir grandes proyectos financiados con deuda. Por otro, los bancos serían más prudentes al conceder crédito, ante el riesgo de que los prestatarios no pudieran devolverlo en una moneda cada vez más valiosa.
La financiación de la inteligencia artificial, como ejemplo
Woo relaciona esta cuestión con las inversiones actuales en inteligencia artificial. La construcción de centros de datos y de otras infraestructuras necesarias para desarrollar esta tecnología se apoya en buena medida en el endeudamiento. En su opinión, si la moneda utilizada para financiar esos proyectos aumentara de valor, el riesgo de impago sería mayor y la economía tendría más dificultades para pedir prestado con el objetivo de ampliar su capacidad productiva.
La consecuencia, según su planteamiento, sería una menor disposición a utilizar deuda para impulsar inversiones de gran escala. No se trata de una predicción sobre una transición concreta hacia Bitcoin, sino de una reflexión sobre cómo funcionaría una economía mundial asentada por completo en una moneda de oferta limitada.
Menos crédito y también menos burbujas
Woo no presenta ese escenario únicamente como un inconveniente. Su tesis es que una economía basada en Bitcoin probablemente crecería a un ritmo más lento, pero también estaría expuesta a menos burbujas financieras.
El crédito barato facilita que empresas e inversores se endeuden y puede contribuir a elevar con rapidez el precio de acciones, inmuebles y otros activos. Si obtener financiación resultara más costoso y difícil bajo un sistema basado en Bitcoin, disminuiría también la posibilidad de que se acumularan excesos en esos mercados.
El analista compara esta discusión con la experiencia del patrón oro. La fuente señala que, bajo ese sistema, se llegó a emitir cada vez más papel moneda en relación con las reservas de oro disponibles para mantener la capacidad de los bancos de conceder crédito.
La cuestión que deja abierta Woo es, por tanto, qué modelo ofrece un mejor equilibrio. Un sistema con más deuda y una mayor capacidad para acelerar la inversión, pero también con más riesgo de burbujas y crisis, o una economía con menos crédito, menor velocidad de crecimiento y una evolución potencialmente más estable. En su opinión, un mundo cuyo sistema financiero dependiera por completo de Bitcoin se acercaría más a la segunda opción.










