El Nasdaq 100 volvió a marcar un máximo histórico, impulsado en esta ocasión por Meta, cuyas acciones subieron más de un 10% tras el lanzamiento del asistente de inteligencia artificial Muse. Bitcoin también acompaña el movimiento y ronda los 87.000 dólares. El nuevo récord, sin embargo, vuelve a abrir un debate recurrente entre los inversores: si el mercado está repitiendo los excesos de la burbuja puntocom.
La comparación tiene una base evidente si se observa únicamente la evolución de los precios. El comportamiento de los índices tecnológicos presenta similitudes llamativas con el de finales de los años noventa. Pero el análisis cambia cuando se incorporan los beneficios empresariales, las valoraciones y las señales del mercado de crédito.
La diferencia está en los beneficios
Durante la fiebre de internet de 1999 y 2000, los inversores llegaron a pagar valoraciones muy elevadas por compañías que apenas generaban beneficios. La expectativa de que internet transformaría la economía era correcta, pero las cotizaciones se adelantaron demasiado a la capacidad real de esas empresas para ganar dinero.
El panorama actual es distinto en ese aspecto. Los beneficios de las grandes compañías cotizadas crecen con fuerza y sus márgenes continúan mejorando. Según la comparación de la relación precio-beneficio recogida por la fuente, este indicador se encuentra ahora más de tres veces por debajo del nivel alcanzado en el máximo de la burbuja puntocom.
La diferencia no implica que las acciones estén baratas ni descarta la existencia de segmentos con características propias de una burbuja. Sí dificulta, en cambio, establecer una equivalencia directa entre el mercado actual y el de 1999-2000. La principal distinción es que las grandes empresas tecnológicas de hoy cuentan con beneficios y negocios operativos de una magnitud que no estaba presente en buena parte de las compañías protagonistas de aquella etapa.
El crédito no refleja una tensión elevada
Otra señal procede del mercado de bonos. Los diferenciales de crédito, es decir, la rentabilidad adicional que las empresas deben ofrecer frente a la deuda del Gobierno estadounidense, se mantienen en niveles históricamente bajos. Ese diferencial sirve como referencia de la compensación que exigen los inversores por asumir el riesgo de que una compañía no devuelva su deuda.
En los bonos estadounidenses de alto rendimiento, el diferencial ronda actualmente los 2,68 puntos porcentuales. Es su nivel más bajo desde 2007. En términos de mercado, la lectura es que los inversores en crédito no están reclamando una prima especialmente elevada por el riesgo de impago.
Esta señal tampoco elimina los riesgos de la renta variable, pero sí apunta a un entorno diferente del que suele acompañar a una fase de estrés financiero. La combinación de valoraciones exigentes en algunos ámbitos y diferenciales de crédito contenidos obliga a separar el análisis de los índices tecnológicos del diagnóstico de una burbuja generalizada.
El pesimismo puede alimentar nuevas compras
El sentimiento de los inversores continúa siendo negativo pese a las subidas del S&P 500, el Nasdaq 100 y Bitcoin. Para el análisis citado, ese pesimismo podría actuar como combustible adicional si los inversores que mantienen posiciones prudentes terminan entrando en el mercado. Esa eventual vuelta de capital añadiría presión compradora.
La continuidad del mercado alcista figura como escenario principal en esa interpretación, aunque se reconoce la presión que ejercen los tipos de interés reales y nominales elevados. El factor positivo inesperado sería el petróleo: un acuerdo entre Estados Unidos e Irán podría provocar una caída rápida del crudo, reducir la presión inflacionista y aliviar las rentabilidades de los bonos.
Una combinación de menor inflación y menores rendimientos de la deuda sería, según esta hipótesis, el entorno que los activos de riesgo están esperando. Por ahora, el récord del Nasdaq vuelve a poner sobre la mesa el recuerdo de la burbuja puntocom, pero los datos de beneficios y crédito descritos no ofrecen una réplica exacta de aquel episodio.











