El Pasaporte CLF registró 700 usuarios activos durante la novena edición del Cripto Latin Fest, celebrada en Bogotá, y convirtió parte de la actividad presencial en datos medibles. La plataforma combinó una credencial digital, misiones, códigos QR, puntos, un ranking en tiempo real y recompensas para impulsar la interacción entre asistentes, patrocinadores y conferencias.
Según los datos facilitados por la organización, el sistema acumuló más de 253.800 puntos, 1.297 misiones completadas, 671 escaneos en stands y más de 600 conexiones de networking. También registró 203 participaciones vinculadas a dinámicas de palabras clave en las 46 conferencias integradas en la plataforma.
Del tráfico en los stands a la interacción registrada
Roger Beltrán, Project Manager y Director de Alianzas del Cripto Latin Fest, explica que el proyecto nació para abordar una limitación habitual en ferias, congresos y exposiciones: la dificultad de saber qué ocurre realmente después de que un asistente entra en contacto con una marca.
Las cifras de asistencia o el tráfico estimado frente a un stand ofrecen una referencia sobre la exposición, pero no permiten determinar por sí solas cuántas personas se detuvieron, hablaron con el equipo comercial o mostraron interés en continuar la relación. El Pasaporte CLF introdujo una mecánica más concreta: algunas misiones exigían acudir físicamente al stand y escanear su código QR.
Para Beltrán, este planteamiento buscaba que la relación entre patrocinadores y público dejara de ser un mensaje unilateral y se transformara en una conversación. El escaneo no equivale automáticamente a un cliente potencial ni a una conversión comercial, pero sí deja constancia de que una interacción determinada tuvo lugar y permite analizar variables como el volumen de actividad o los momentos de mayor participación.
La plataforma también distribuyó misiones relacionadas con las conferencias, el networking y distintas actividades Web3. Los asistentes podían identificar palabras clave durante las charlas o intercambiar sus credenciales digitales con otros participantes. La gamificación funcionó así como una estructura para orientar comportamientos, no solo como un sistema de recompensas.
Una capa digital para reducir la fricción
Uno de los objetivos señalados por Beltrán fue reducir la barrera social que aparece en muchos eventos profesionales: no siempre resulta sencillo iniciar una conversación con un expositor o con otro asistente. Una misión proporciona un motivo explícito para acercarse a un stand o interactuar con otra persona.
El ranking en tiempo real añadió un componente competitivo a la experiencia. Los primeros clasificados recibieron premios, entre ellos recompensas en Bitcoin y entradas para la siguiente edición del Cripto Latin Fest. De este modo, la participación no dependió únicamente de la agenda oficial, sino también de una dinámica paralela construida alrededor de los retos.
La adopción se apoyó además en una Progressive Web App (PWA), accesible desde el navegador del teléfono. Los usuarios no tenían que descargar una aplicación desde una tienda, una decisión orientada a reducir los pasos necesarios para empezar a participar durante un evento de duración limitada.
De los 4.000 asistentes acreditados en la base de datos oficial, 700 utilizaron activamente la WebApp. Beltrán destaca especialmente que la actividad se mantuviera durante toda la jornada, en lugar de concentrarse únicamente al principio y caer después. A su juicio, el resultado sugiere que el problema de los formatos tradicionales no siempre es la falta de interés, sino la ausencia de incentivos y mecanismos que conviertan ese interés en acciones concretas.
Los límites de la prueba y el siguiente paso
La puesta en marcha también expuso dificultades propias de un entorno presencial. La conectividad se volvió crítica en momentos de alta actividad, como los anuncios de premios o las dinámicas del escenario principal, cuando cientos de personas podían intentar validar acciones al mismo tiempo.
Para futuras versiones, el equipo plantea una arquitectura offline-first que permita registrar determinadas acciones de forma local y sincronizarlas cuando se recupere la conexión. Beltrán también subraya la necesidad de preparar a los patrocinadores: la tecnología registra el contacto, pero el resultado comercial depende en parte de que el personal del stand sepa aprovechar esos segundos para iniciar una conversación.
El siguiente desafío consiste en convertir la experiencia del Cripto Latin Fest en una infraestructura modular y adaptable a otros formatos de eventos. La evolución prevista apunta a un modelo SaaS, aunque la organización todavía debe trasladar ese desarrollo desde una solución creada para un evento de Web3 a un sistema con un alcance más amplio.










