El rechazo del Senado de Estados Unidos a la tramitación inmediata de la ley CLARITY ha llevado a Stani Kulechov, fundador de Aave, a plantear una respuesta basada en la adopción masiva: construir productos que millones de personas quieran utilizar hasta hacer que las finanzas descentralizadas sean “demasiado importantes para ignorarlas”. Kulechov bautizó la estrategia como “la vía Uber”.
La votación se produjo el 15 de septiembre. Los senadores rechazaron por 49 votos frente a 50 la moción para avanzar con H.R. 3633, el proyecto federal sobre la estructura de mercado de los activos digitales. La medida requería una mayoría de tres quintos, por lo que el resultado bloqueó su llegada inmediata al pleno. No fue una votación definitiva sobre el texto ni eliminó las competencias que los reguladores ya tienen.
Una estrategia política apoyada en productos de consumo
La idea de Kulechov no implica que la popularidad modifique por sí sola la legislación. Su argumento es que una base amplia de usuarios, empresas y entidades financieras puede crear una presión política difícil de ignorar. La hoja de ruta de Aave Labs apunta precisamente a ampliar ese grupo, tanto entre los ahorradores minoristas como en los mercados institucionales.
La aplicación de Aave busca que ahorrar en la cadena de bloques se parezca más al uso de una aplicación financiera convencional que a la gestión de una cartera de criptomonedas. Permite registrarse con correo electrónico o teléfono y contraseña, con claves de acceso opcionales. Sus cuentas inteligentes pueden asumir las comisiones de gas, agrupar operaciones y exigir la autorización previa de las direcciones de retirada.
Ese diseño incorpora una contrapartida: la experiencia de usuario depende de servicios identificables que rodean al protocolo. Aave mantiene que la aplicación es autocustodiada, pero el sistema de recuperación utiliza infraestructura adicional. El resultado cifrado del firmante se almacena en los servidores de Aave. Para recuperar el acceso desde un dispositivo perdido, el material cifrado de la clave privada se divide entre CoinCover y Aave; después de una verificación biométrica y de un código de un solo uso, ambos servicios liberan lo necesario para la recuperación.
La documentación de la aplicación sostiene que el usuario conserva el control y advierte de que perder todas las credenciales y alternativas de recuperación puede impedir el acceso de forma permanente. También establece que la cuenta inteligente puede trasladar las stablecoins recibidas a una cámara acorazada para empezar a generar rendimiento sin otra acción del usuario. La autenticación, los servidores, la recuperación y las listas de direcciones autorizadas forman así una superficie operativa más visible para los reguladores que el código autónomo de un contrato inteligente.
El crecimiento institucional también delimita responsabilidades
Aave Horizon traslada esa tensión al mercado institucional. El servicio permite que prestatarios elegibles utilicen valores tokenizados y otros activos del mundo real como garantía para obtener préstamos en stablecoins. La liquidez en stablecoins permanece abierta, mientras que el acceso a los activos utilizados como colateral está restringido mediante procesos de verificación y listas de direcciones.
En esa arquitectura, los emisores incorporan a los inversores, fijan los requisitos de elegibilidad y administran quién puede mantener cada token. LlamaRisk analiza los activos y mantiene o recomienda parámetros como las ratios préstamo-valor, los umbrales de liquidación y los límites de suministro o endeudamiento. Chainlink valida en la cadena el valor neto de los activos y los contratos inteligentes ejecutan la lógica de los préstamos.
La propuesta puede facilitar la entrada de gestoras, emisores e inversores cualificados sin abandonar los controles de cumplimiento. Pero también hace más sencillo localizar funciones concretas y a sus responsables. Las decisiones sobre conocimiento del cliente, listas de acceso, valoración de activos y parámetros de riesgo no son elementos abstractos de una red descentralizada.
La ley sigue dependiendo de la función, no solo del protocolo
Un trabajo de investigación de Aave Labs publicado en junio de 2026 plantea, para una futura versión V4, una estructura de financiación de valores tokenizados, repos y préstamos de valores. El diseño podría organizarse alrededor de un único núcleo de liquidez con varios mercados especializados o mediante varios núcleos separados por tipo de activo y nivel de riesgo. En ambos casos, los mercados situados en los extremos podrían aplicar reglas de jurisdicción, elegibilidad y conocimiento del cliente.
Se trata de una propuesta, no de una red de financiación de valores ya desplegada. Su importancia está en mostrar que la expansión institucional no eliminaría las funciones reguladas, sino que las convertiría en parámetros de software y responsabilidades asignadas a operadores concretos.
El bloqueo de CLARITY tampoco ha creado un vacío legal. La Comisión de Bolsa y Valores puede aplicar la legislación sobre valores cuando un activo o una estructura encajen en esa categoría. La Comisión de Negociación de Futuros de Materias Primas conserva competencias contra el fraude y la manipulación en determinados mercados al contado de activos digitales, además de su autoridad sobre derivados. FinCEN y las autoridades estatales pueden intervenir según la actividad desarrollada, incluida la transmisión de valor, la custodia o determinados servicios relacionados con monedas virtuales.
Por eso, la “vía Uber” puede ampliar la influencia política de Aave, pero no determina por sí misma qué normas se aplican. La adopción masiva podría dar más peso a usuarios, emisores y entidades financieras en Washington. Al mismo tiempo, cuanto más accesibles sean las capas de consumo e institucionales, más visibles serán los puntos en los que los reguladores pueden exigir controles, información, autorizaciones o registros.











