Los falsos vendedores de USDT están utilizando Facebook y WhatsApp para captar víctimas en Bolivia. Ofrecen la criptomoneda a un precio inferior al del mercado, reciben el pago mediante un código QR o una transferencia bancaria y desaparecen sin entregar los activos. La policía ha recibido denuncias de este tipo desde 2024 en Cochabamba, La Paz, Tarija y Oruro, con pérdidas que oscilan entre 40.000 y más de 360.000 bolivianos por persona.
El fraude no requiere técnicas sofisticadas ni el acceso a una plataforma de criptomonedas. En los casos denunciados, el contacto se inicia en redes sociales, mediante perfiles, grupos o anuncios, y continúa a menudo por mensajería privada. El comprador queda fuera de cualquier sistema que pueda retener los fondos o mediar en caso de conflicto.
Un patrón que se repite en las estafas
La primera señal suele ser una oferta difícil de justificar: USDT por debajo del precio habitual en las plataformas. Ese descuento funciona como reclamo para acelerar la decisión del comprador. La propuesta puede llegar acompañada de una apariencia de normalidad, con una reunión presencial, un supuesto mensajero o una primera operación de pequeño importe que sí se completa.
Después, el estafador intenta que la víctima aumente el tamaño del depósito. El dinero se solicita mediante transferencias o pagos QR a cuentas que no siempre están a nombre del supuesto vendedor. En algunos casos, los delincuentes justifican el uso de terceros alegando límites bancarios y distribuyen el cobro entre varias cuentas.
Una vez recibido el dinero, el contacto se interrumpe. El perfil puede ser eliminado, el número bloqueado o los mensajes quedan sin respuesta. Los USDT nunca llegan.
La dimensión del problema también aparece en un reporte de Red Uno de junio de 2025, según el cual en Santa Cruz se registraban al menos diez denuncias diarias por estafas a través de redes sociales. Esa cifra incluía falsas ventas de criptomonedas, dólares, vehículos y ganado, por lo que no corresponde únicamente a operaciones con USDT.
La suplantación de la ASFI añade otra vía de captación
El fraude también ha adoptado una apariencia institucional. En abril de 2026, la Autoridad de Supervisión del Sistema Financiero (ASFI) alertó sobre el sitio «asfi-renta.com», que empleaba su nombre y su logotipo para captar dinero con promesas de ganancias garantizadas.
La página se difundía mediante anuncios pagados en redes sociales y utilizaba vídeos falsos y voces clonadas con inteligencia artificial. Según la alerta, operaba como un esquema piramidal. La ASFI recordó que no ofrece inversiones ni administra dinero de particulares, y señaló que sus canales oficiales utilizan el dominio .gob.bo.
Qué revisar antes de enviar el dinero
La alternativa descrita para reducir el riesgo es realizar la operación dentro del mercado P2P de un exchange. En ese entorno, el vendedor mantiene los USDT en garantía y la plataforma los libera cuando el comprador confirma el pago. Si surge un problema, existe la posibilidad de abrir una disputa. Esa protección no está disponible cuando la operación se cierra directamente por Facebook, WhatsApp o fuera de la plataforma.
El pago debe hacerse únicamente a una cuenta cuyo titular coincida con el vendedor verificado. También conviene revisar el historial de operaciones y desconfiar de cualquier petición para abandonar el chat del exchange o pagar directamente para evitar comisiones. Una oferta muy por debajo del mercado es, por sí sola, una señal de alerta.
Si la estafa ya se ha producido, la recomendación recogida en la fuente es avisar de inmediato al banco y conservar todas las pruebas: conversaciones, perfiles, códigos QR, cuentas y comprobantes. La denuncia puede presentarse ante la Fuerza Especial de Lucha Contra el Crimen (FELCC). También debe reportarse el perfil utilizado y, si la compra se hizo dentro de un exchange, abrir una disputa a través de los canales oficiales. Las ofertas para recuperar el dinero a cambio de otro pago pueden convertirse en una segunda estafa.












