Francia ha dado un primer paso para endurecer la fiscalidad de las criptomonedas. La Asamblea Nacional aprobó el 16 de octubre una enmienda que, si supera el resto de la tramitación parlamentaria, permitiría gravar de inmediato las ganancias obtenidas al convertir Bitcoin (BTC) u otros criptoactivos en determinadas stablecoins. El tipo aplicable sería del 31,4%, el que actualmente se utiliza con carácter general para las ganancias de los particulares en criptomonedas.
La medida afectaría a los inversores que utilizan las monedas estables para proteger temporalmente el valor de sus beneficios sin retirar los fondos del mercado. Con el régimen vigente, los intercambios entre activos digitales no suelen generar una obligación fiscal inmediata, siempre que se cumplan determinadas condiciones. El impuesto aparece, por lo general, cuando las criptomonedas se venden por dinero tradicional o se emplean para realizar pagos.
La conversión a stablecoins podría dejar de estar aplazada
La propuesta pretende modificar ese tratamiento para una parte concreta de las monedas estables. Estos activos digitales están vinculados habitualmente al valor de una divisa, como el dólar o el euro, y buscan mantener una cotización relativamente estable. En la práctica, un contribuyente que vendiera Bitcoin con ganancias a cambio de una stablecoin incluida en el nuevo marco podría tener que tributar en ese momento, aunque el dinero permaneciera dentro del ecosistema cripto.
El cambio no se aplicaría automáticamente a todas las stablecoins. El texto toma como referencia la clasificación del reglamento europeo de mercados de criptoactivos, conocido como MiCA, y se dirige específicamente a las monedas estables consideradas legalmente fichas de dinero electrónico. Por tanto, la obligación fiscal dependería de la categoría jurídica en la que quedara encuadrado cada activo.
La votación en la Asamblea Nacional fue especialmente ajustada: 38 diputados respaldaron la propuesta, 37 votaron en contra y 25 se abstuvieron. Ese resultado refleja las dudas que genera una reforma que puede cambiar la forma en que los inversores gestionan sus posiciones y calculan sus obligaciones tributarias.
Críticas por la supervisión y el riesgo de desplazamiento
François Volpoet, de la firma de análisis blockchain Chainalysis, advirtió de que un endurecimiento de este tipo podría empujar a algunos inversores hacia plataformas extranjeras o servicios descentralizados de criptomonedas. El posible desplazamiento de la actividad complicaría el control de las operaciones por parte de las autoridades francesas.
El ministro David Amiel también señaló las dificultades prácticas que plantea supervisar este tipo de transacciones. En sentido contrario, el diputado Philippe Juvin defendió mantener, al menos por ahora, la exención fiscal vigente para los intercambios entre criptoactivos.
Un nuevo método para calcular las ganancias
La enmienda contempla además modificar el cálculo de las plusvalías. En la actualidad, para los inversores particulares se consideran el valor y el coste de adquisición del conjunto de la cartera de criptomonedas. La propuesta pondría el foco en el precio de compra de los activos que se venden efectivamente.
Cuando una persona haya adquirido la misma criptomoneda en distintos momentos, podría utilizarse un precio medio ponderado de adquisición. El ajuste tendría un impacto potencial en la cuota tributaria, especialmente para quienes realizan operaciones con frecuencia y acumulan compras a precios diferentes.
La reforma todavía no es definitiva. La Asamblea Nacional solo ha aprobado una enmienda incorporada al proyecto de presupuestos para 2027. El texto debe continuar su recorrido parlamentario y pasar también por el Senado francés. Si finalmente recibe luz verde, las nuevas reglas entrarían en vigor el 1 de enero de 2027.











