Las entradas de capital en el mercado de criptomonedas rondan los 50.000 millones de dólares en lo que va de año, impulsadas desde el verano por los fondos cotizados y la participación de grandes inversores. JPMorgan considera que el cambio de tendencia observado en el tercer trimestre puede favorecer una evolución positiva de los flujos durante el cuarto, aunque advierte de que el dinero perdido tras el desplome del año pasado todavía no ha regresado por completo.
Los ETF recuperan protagonismo tras un primer semestre débil
El banco estima que, a ritmo anualizado, las entradas alcanzarían unos 66.000 millones de dólares. La cifra supera en algo más de un 25% los 52.000 millones calculados en mayo por los analistas liderados por Nikolaos Panigirtzoglou. A pesar de la mejora, el ritmo continúa siendo aproximadamente la mitad del registrado el año pasado.
JPMorgan también ha ampliado el alcance de sus cálculos. Hasta ahora, su metodología sumaba los flujos de los fondos de criptomonedas, los futuros negociados en CME, el capital riesgo y las compras realizadas por mineras y empresas cotizadas. El análisis incorpora ahora a compañías y mineras no cotizadas, además de entidades vinculadas al sector público. El banco no precisa qué parte de las entradas procede de ese cambio metodológico.
Durante la primera mitad del año, Strategy fue el principal motor de los flujos al comprar Bitcoin (BTC) a un ritmo elevado. Las empresas no cotizadas, en cambio, adquirieron volúmenes mucho menores, en parte por sus menores vías de financiación y por su menor capacidad para soportar las oscilaciones del precio de la criptomoneda.
Los ETF, que replican la cotización de una criptomoneda, actuaron como lastre en mayo y junio, cuando los inversores retiraron cantidades importantes. La situación mejoró desde agosto y estos productos acumulan ya un saldo positivo en 2026. Sin embargo, JPMorgan señala que, desde el desplome del 10 de octubre de 2025, sus flujos siguen siendo negativos en términos netos: el capital que salió entonces aún no ha sido recuperado.
Más actividad en futuros y recuperación del capital riesgo
Los grandes inversores han vuelto a elevar sus posiciones en futuros de criptomonedas en el mercado estadounidense de derivados CME. Las posiciones sobre Bitcoin superan el máximo anterior, mientras que las de Ether (ETH) se aproximan al máximo alcanzado en octubre de 2025. También han retomado las apuestas alcistas los fondos que siguen tendencias y ajustan automáticamente su exposición según la dirección de los precios.
La inversión de capital riesgo en compañías del sector se recupera desde 2024, aunque con una concentración creciente en un número menor de rondas, de mayor tamaño y protagonizadas por empresas consolidadas. Las compañías de infraestructuras con flujos de caja definidos recurren cada vez más a la deuda en lugar de emitir acciones, mientras que la tokenización de activos gana atención, sobre todo para aplicaciones empresariales.
Las salidas de mineras y el apalancamiento introducen riesgos
La cifra agregada de entradas oculta varios elementos de presión. Las mineras registraron ventas netas de unos 1.800 millones de dólares este año, menos del 4% del total. El grueso procede de compañías cotizadas que han dejado de acumular criptomonedas y venden tanto las recién minadas como parte de sus reservas para financiar centros de datos destinados a la inteligencia artificial.
Las empresas cotizadas que mantienen Bitcoin en sus balances se financian mediante nuevas acciones, deuda y acciones preferentes, que pagan un dividendo fijo. Según JPMorgan, el mercado se desplaza cada vez más desde la deuda hacia estas últimas, lo que eleva los costes fijos asociados a intereses y dividendos. Strategy inició esta fórmula y otras compañías, como Strive, también la han adoptado.
El banco observa además que el apalancamiento de los futuros perpetuos en mercados extranjeros ha disminuido desde el desplome, aunque sigue por encima de su media histórica. Este factor puede amplificar los movimientos de precios. De hecho, una oleada de ventas forzadas ha provocado una caída superior al 7% en el precio de Bitcoin durante cuatro días, una muestra de que la recuperación de los flujos convive todavía con una elevada sensibilidad del mercado.











