La Oficina del Contralor de la Moneda de Estados Unidos (OCC) ha retirado de la versión final de la norma sobre la GENIUS Act la presunción propuesta para determinados programas de recompensas vinculados a emisores de stablecoins. Sin embargo, mantiene el veto al rendimiento generado por estas monedas estables.
Las recompensas quedarán sujetas a revisión
La regla definitiva establece que tanto las recompensas ofrecidas por entidades vinculadas al emisor como las proporcionadas por terceros deberán analizarse caso por caso. La norma, por tanto, no las considera automáticamente permitidas ni prohibidas.
El cambio supone abandonar la presunción incluida en la propuesta inicial para este tipo de programas de incentivos. La decisión deja la evaluación de estas estructuras bajo el marco de revisión previsto por la OCC, sin establecer una autorización general para las recompensas asociadas a la tenencia o al uso de stablecoins.
Los programas existentes no quedan protegidos
La versión final tampoco contempla un régimen de protección para los programas que ya estaban operativos. Es decir, las iniciativas existentes no reciben un reconocimiento automático por el hecho de haber sido lanzadas antes de la entrada en vigor de la regla.
La ausencia de este tratamiento transitorio implica que los programas antiguos y los nuevos quedan sujetos al análisis regulatorio correspondiente. La fuente no detalla qué criterios concretos aplicará la OCC en cada caso ni qué medidas deberán adoptar las entidades cuyos programas sean revisados.
El veto al rendimiento de las stablecoins se mantiene
El principal límite de la norma permanece sin cambios: la OCC mantiene el veto al rendimiento asociado a las stablecoins. La retirada de la presunción sobre las recompensas no abre, por sí sola, la puerta a que estos activos ofrezcan rentabilidades de forma generalizada.
El resultado separa dos cuestiones que suelen aparecer vinculadas en los productos de stablecoins: por un lado, las recompensas distribuidas por emisores o terceros, que quedan sometidas a revisión; por otro, el pago de rendimiento sobre las propias monedas estables, que continúa vetado en la regla definitiva.
La decisión de la OCC delimita así el margen regulatorio para los programas de incentivos sin modificar la prohibición sobre el rendimiento de las stablecoins.












