El Tesoro británico ha presentado ante el Parlamento el borrador definitivo de las modificaciones regulatorias que excluirían ciertos pagos con stablecoins del perímetro de varias actividades financieras, aunque mantendrían bajo control las operaciones que se parezcan a préstamos o a negociación de criptoactivos. El texto fue presentado el 15 de septiembre y todavía no está aprobado ni ha entrado en vigor.
La propuesta afecta a las denominadas stablecoins cualificadas del Reino Unido, una categoría más limitada que la de cualquier token vinculado a la libra. Para obtener ese tratamiento, el activo tendría que haber sido emitido mediante la actividad regulada prevista en el artículo 9M y por una empresa que disponga de la autorización correspondiente. Que una moneda digital siga el valor de la libra o haya sido emitida fuera del país no bastaría, por sí solo, para quedar incluida.
Qué pagos quedarían fuera del perímetro de intermediación
El borrador eliminaría las transferencias cualificadas de las normas aplicables a la negociación por cuenta propia, la intermediación por cuenta ajena y la organización de operaciones. En la práctica, enviar una stablecoin cualificada a otra persona podría quedar fuera de esas actividades reguladas. También podría hacerlo cambiarla por dinero o por otra stablecoin que cumpla los requisitos británicos.
La exclusión no sería general. Si quien recibe los tokens tiene el derecho o la obligación de devolverlos más adelante, la transferencia no disfrutaría de la exención básica. Esa condición puede abarcar operaciones de préstamo o endeudamiento y dejaría sujeta la actividad a regulación cuando se cumplan las pruebas aplicables al servicio subyacente.
Tampoco entrarían en el mismo tratamiento los intercambios de una stablecoin cualificada por otro tipo de criptoactivo cualificado, como Bitcoin. El diseño separa así los pagos y determinadas conversiones monetarias de las operaciones que presentan una naturaleza más clara de financiación o de negociación en el mercado cripto.
Excepciones para garantías y cambios en la custodia
El texto incorpora además una excepción diferenciada, de carácter mayorista, para algunas operaciones de transferencia de titularidad de garantías y acuerdos de recompra —conocidos como operaciones repo— en los que intervengan stablecoins cualificadas. Podría aplicarse cuando el titular original no sea un consumidor ni pertenezca a una categoría de personas que determine la Autoridad de Conducta Financiera (FCA).
Otra de las novedades afecta a la salvaguarda de fondos. La tenencia temporal de una stablecoin cualificada, cuando esté vinculada a la ejecución de un pago, quedaría fuera de esa actividad. En cambio, la custodia prolongada, como mantener la cartera de un cliente, no recibiría la misma exclusión y podría seguir considerándose una actividad de salvaguarda regulada.
El enfoque supone un cambio respecto a la propuesta del Tesoro de abril. Aquel planteamiento indicaba que las empresas de pagos seguirían necesitando autorización para la salvaguarda y limitaba la exclusión de la tenencia temporal a los casos vinculados a otras actividades cripto. El nuevo borrador distingue entre la tenencia breve necesaria para ejecutar un pago y la custodia continuada.
Entrada en vigor pendiente
Las modificaciones sobre negociación, intermediación y promoción financiera están redactadas para comenzar el 25 de octubre de 2027, coincidiendo con la fecha en la que la FCA prevé iniciar el nuevo régimen para las empresas de criptomonedas. Las reformas introducidas por el reglamento 4 comenzarían una vez aprobado el instrumento.
Las reglas de promoción financiera siguen en términos generales las exclusiones previstas para transferencias, intercambios, garantías y operaciones repo, aunque su alcance no es idéntico. Las estructuras que obliguen a devolver la stablecoin tampoco quedarían cubiertas por la exención básica de promoción.
Antes de que el marco pueda aplicarse, el Parlamento debe aprobar el borrador. Además, la reforma específica de los servicios de pago que prepara el Tesoro británico todavía tendrá que concretar las normas de largo plazo para el uso de stablecoins en pagos. Por tanto, el texto abre espacio para determinadas transferencias, pero no resuelve aún todo el régimen aplicable al sector.











