Las empresas de criptomonedas del Reino Unido ya pueden solicitar autorización para operar bajo el futuro marco regulatorio del sector, pero las reglas no entrarán en vigor hasta el 25 de octubre de 2027. El nuevo régimen establece una diferencia relevante para los usuarios de Bitcoin: las monedas entregadas como garantía de un préstamo deberán mantenerse protegidas, mientras que las transferidas a un servicio de préstamo a cambio de rentabilidad podrán quedar fuera de esa protección.
La Autoridad de Conducta Financiera británica (FCA) ha abierto el 30 de septiembre el proceso para que las compañías presenten solicitudes o modifiquen sus permisos a través de su sistema Connect. La presentación de una solicitud no equivale, sin embargo, a obtener autorización ni activa las salvaguardas previstas en la normativa.
Dos tratamientos para los bitcoins del cliente
La distinción central depende de qué puede hacer la plataforma con los activos recibidos. En los servicios de custodia cubiertos por el régimen, las criptomonedas deberán mantenerse bajo un fideicomiso de salvaguarda conforme al capítulo CASS 17 del manual de activos de clientes de la FCA.
La misma obligación se aplicará, en términos generales, al Bitcoin utilizado como garantía en un servicio regulado de préstamo de criptoactivos dirigido a clientes minoristas. La empresa no podrá adquirir automáticamente la propiedad plena de esas monedas para utilizarlas en otras operaciones.
Existe una excepción limitada cuando el cliente haya dado su consentimiento expreso a la transmisión de la propiedad para cancelar la deuda derivada de ese préstamo. Además, debe existir un acuerdo escrito y vinculante que reconozca ese derecho y la empresa tiene que ejercerlo conforme a lo pactado. Mientras no lo haga, la mera firma del contrato no elimina la obligación de salvaguarda.
La norma se refiere a una modalidad definida de préstamo de criptoactivos. No puede extenderse automáticamente a cualquier crédito en efectivo garantizado con Bitcoin: la calificación legal dependerá de la estructura real del producto y de las funciones de cada participante.
Prestar a cambio de rentabilidad cambia la reclamación
El tratamiento es distinto cuando el cliente transfiere sus monedas a un servicio de préstamo que promete una rentabilidad. En ese caso, el usuario dispone de los criptoactivos a favor de la plataforma o a través de ella, con el derecho u obligación de recibir los mismos activos o activos equivalentes en el futuro.
La normativa permite que una empresa que presta este servicio quede exenta de mantener esas monedas bajo el fideicomiso exigido para la custodia mientras el préstamo siga activo. Si ya estaban dentro de un fideicomiso, también puede dejar de tratarlas como activos de clientes durante el periodo de aplicación de la exención.
Cuando termina el servicio, incluida la decisión del cliente de cancelarlo, la exención deja de aplicarse. Aun así, la recuperación efectiva dependerá de la disponibilidad de las monedas, del plazo de devolución acordado y de las restricciones de acceso. Si la plataforma quiebra, el cliente no podrá dar por supuesto que dispone de una reclamación basada en el fideicomiso de CASS 17. Su posición dependerá en mayor medida del contrato y del tratamiento concursal aplicable.
La FCA prevé que las empresas expliquen de forma detallada si existe una transmisión de propiedad, cómo se produce la devolución, qué acceso conserva el cliente, qué rentabilidad se ofrece y qué riesgos habría en caso de insolvencia. La diferencia entre mantener Bitcoin en custodia, aportarlo como garantía o prestarlo para generar rendimiento será, por tanto, determinante para conocer la naturaleza de la reclamación.
La autorización no incorpora cobertura del FSCS
El nuevo régimen tampoco dará acceso automático al sistema británico de compensación de servicios financieros (FSCS). La FCA prevé excluir de esa cobertura las nuevas actividades relacionadas con la salvaguarda de criptoactivos, la gestión de plataformas de negociación, la intermediación, la emisión de monedas estables y la organización de servicios de staking, entre otras.
Un fideicomiso puede reforzar la posición jurídica del cliente frente a reclamaciones de terceros, pero no garantiza que existan activos suficientes para devolver todo el saldo. Las reglas contemplan conciliaciones diarias y el reparto proporcional de posibles déficits entre los clientes afectados por un mismo fideicomiso. También pueden existir costes asociados a la liquidación.
La FCA señaló que prevé consultar más adelante, en 2026, sobre la gestión de las quiebras de empresas de criptomonedas, incluidas las reglas de distribución para custodios y emisores de monedas estables. Hasta que el marco entre en vigor en octubre de 2027, la apertura del proceso de autorización no modifica por sí sola los derechos de los titulares de Bitcoin.











