Riot ha cerrado con Anthropic un acuerdo vinculante para el desarrollo de una instalación de inteligencia artificial en Corsicana que contempla 910 megavatios (MW) de capacidad prevista. El pacto, valorado en 2.800 millones de dólares, concede a Anthropic poder de veto sobre los recortes voluntarios de consumo eléctrico.
Un acuerdo condicionado a la energía disponible
La cláusula limita la posibilidad de reducir de forma discrecional el suministro destinado al proyecto. Anthropic podrá impedir esos recortes voluntarios, aunque la protección no se extiende a las órdenes obligatorias dictadas por la red eléctrica.
La diferencia es relevante: Riot mantiene margen para cumplir con eventuales instrucciones de obligado cumplimiento del sistema, pero no podrá aplicar por iniciativa propia reducciones voluntarias que afecten al suministro comprometido con Anthropic.
El alquiler dependerá de futuras entregas
El acuerdo de Corsicana no fija únicamente una capacidad sobre el papel. Según la información publicada por CryptoSlate, el arrendamiento está vinculado a la entrega futura de la energía prevista. En otras palabras, la renta dependerá de que Riot pueda poner a disposición del proyecto el suministro acordado.
El contrato cubre los 910 MW planificados, aunque la información disponible no detalla un calendario de entrega ni especifica qué parte de esa capacidad estará operativa en cada fase. El importe de 2.800 millones de dólares corresponde al acuerdo de arrendamiento para el proyecto de inteligencia artificial.
La operación sitúa el acceso estable a la electricidad en el centro de la relación entre Riot y Anthropic. Para el operador, la capacidad futura de la instalación será determinante tanto para los ingresos del arrendamiento como para sus obligaciones frente al cliente. Para Anthropic, el veto sobre recortes voluntarios ofrece una garantía contractual adicional sobre el suministro, dentro de los límites que marquen las instrucciones obligatorias de la red.











