El oro y la plata han rebotado con fuerza tras las elecciones de mitad de mandato en Estados Unidos, en las que los demócratas han conseguido el control de ambas cámaras del Congreso. El movimiento ha coincidido con una caída del dólar, del petróleo y de la rentabilidad de la deuda pública estadounidense, un conjunto de factores que ha devuelto atractivo a los metales preciosos.
El oro subió un 1,9% el jueves, hasta los 4.134,82 dólares por onza troy, equivalente a unos 31,1 gramos. Durante la sesión llegó a marcar 4.146,63 dólares, su nivel más alto desde el 20 de octubre. El avance se sumó al registrado el miércoles, cuando el metal se disparó casi un 3,4%, su mayor subida diaria desde el 19 de agosto.
La recuperación ha sido especialmente rápida. El viernes anterior, el oro había caído hasta los 3.869,85 dólares, su nivel más bajo en un año. Desde entonces, ha recuperado más de 250 dólares, aunque posteriormente moderó parte de las ganancias y rondaba los 4.120 dólares en el momento de redactar la información, según TradingView.
El mercado reacciona al nuevo equilibrio político
La lectura que hacen los inversores del resultado electoral es uno de los principales motores de la subida. Con el Congreso en manos de la oposición, el presidente Donald Trump afrontará los dos últimos años de su mandato con un poder legislativo demócrata. El resultado ha provocado movimientos relevantes en distintos mercados financieros.
El petróleo ha sido uno de los activos más afectados. El Brent perdió casi un 9% el miércoles y el jueves se situaba alrededor de los 94 dólares por barril. Los inversores consideran que el resultado electoral podría reducir el riesgo de una nueva escalada de la guerra con Irán, según la información disponible.
Una energía más barata puede contribuir a contener la inflación y reducir la presión sobre los bancos centrales para mantener los tipos de interés elevados durante más tiempo. En paralelo, el dólar y la rentabilidad de la deuda pública estadounidense descendieron hasta mínimos de varias semanas. Ese entorno suele favorecer al oro, que no paga intereses pero puede ganar atractivo cuando disminuyen los rendimientos de otros activos y aumenta la incertidumbre.
Ole Hansen, responsable de estrategia de materias primas de Saxo Bank, considera que los metales preciosos se encuentran entre los grandes beneficiados del resultado electoral. A su juicio, la combinación de menores precios energéticos, una menor preocupación por la inflación y un dólar más débil está llevando a los operadores a reajustar sus posiciones.
Hansen señala además que algunos inversores que habían apostado por nuevas caídas del oro están recomprando el metal para limitar sus pérdidas. Esa cobertura de posiciones bajistas puede estar reforzando el movimiento al alza.
La Fed y el empleo pueden marcar el siguiente movimiento
La subida, sin embargo, no garantiza una continuidad de las ganancias. El mercado sigue pendiente de la Reserva Federal y contempla una nueva subida de los tipos de interés en diciembre. Según la herramienta FedWatch de CME, los operadores asignan actualmente una probabilidad del 79% a ese escenario.
Unos tipos más altos pueden restar atractivo al oro y a la plata, ya que ninguno de los dos metales genera intereses. En ese contexto, los activos que ofrecen una remuneración pueden resultar relativamente más competitivos. El informe de empleo de Estados Unidos, cuya publicación está prevista para el viernes, será otro dato relevante para las expectativas sobre los tipos y para la evolución de los metales preciosos.
La plata alcanzó el jueves un máximo de unos 53,48 dólares, aunque después retrocedió hasta los 52,54 dólares. Aun así, se mantuvo claramente por encima de los 48,93 dólares registrados como mínimo el miércoles. El repunte también alcanzó a otros metales: el platino avanzó un 1,8%, hasta los 1.523,51 dólares por onza, y el paladio subió un 2,8%, hasta los 1.033,25 dólares.











