Ripple Prime está ampliando su presencia en el mercado de financiación y liquidación de ETF apalancados de Wall Street, un negocio que durante años estuvo dominado por los grandes bancos. La división de Ripple ha incorporado esta semana a Brevan Howard, un importante fondo de inversión libre, como cliente y busca seguir creciendo entre las gestoras de fondos cotizados y los inversores institucionales.
Ripple entra en un negocio dominado por la banca
Ripple compró el año pasado Hidden Road, una firma especializada en intermediación y financiación para grandes inversores, por unos 1.250 millones de dólares, según The Wall Street Journal. La compañía opera ahora bajo la marca Ripple Prime y presta servicios de financiación y liquidación a varias gestoras de ETF.
La incorporación de Brevan Howard, anunciada el martes, amplía el alcance de la división más allá de las gestoras de fondos cotizados. Su actividad consiste en proporcionar financiación y gestionar la liquidación de operaciones, funciones esenciales para estructurar productos con apalancamiento.
Un ETF apalancado puede prometer, por ejemplo, el doble de la variación diaria de una acción como Nvidia. Para conseguirlo, el fondo recurre a un contrato de permuta financiera —un swap— mediante el que una entidad financiadora entrega esa rentabilidad a cambio de una comisión.
El mercado ha crecido con rapidez. Según Morningstar Direct, Estados Unidos cuenta con 593 ETF apalancados que reúnen más de 256.000 millones de dólares bajo gestión. De ellos, 426 siguen la evolución de una sola acción, una posibilidad autorizada desde 2022.
Las exigencias de riesgo más estrictas han llevado a algunos bancos a reducir su exposición a este negocio. Al mismo tiempo, muchas gestoras de nueva creación no mantienen relaciones previas con entidades bancarias. Ripple Prime, Jane Street y Clear Street están ocupando parte de ese espacio.
El coste de la financiación recae en el inversor
La financiación puede representar una carga elevada para quienes compran estos productos. La documentación oficial del Tradr 2X Long SNDK Daily ETF indica que el fondo paga a Ripple el Overnight Bank Funding Rate de Estados Unidos, el tipo de referencia para los préstamos bancarios a un día, más cuatro puntos porcentuales.
El martes, esa combinación equivalía aproximadamente a un coste anual del 8% sobre el patrimonio del fondo. En términos sencillos, una inversión de 10.000 dólares asumiría unos 800 dólares anuales por estos contratos, antes de contar una comisión de gestión cercana al 1%.
Estos gastos ya están incorporados en la cotización del ETF. A la presión de la financiación y de la comisión de gestión se suma el reajuste diario del apalancamiento, que puede deteriorar los resultados cuando el activo subyacente atraviesa sesiones de fuerte volatilidad.
El comportamiento del Defiance Daily Target 2x Long MSTR ETF ilustra esa brecha. El fondo cayó un 53% este año, mientras la acción de Strategy avanzó un 0,9%. Todd Sohn, responsable de estrategia de ETF en Baird Strategas, comparó el efecto de los costes con una termita que consume poco a poco la rentabilidad.
Un riesgo extremo para las entidades financiadoras
El modelo tampoco está exento de riesgos para las compañías que aportan el capital. Un movimiento extremo de la acción subyacente en una sola jornada puede borrar el valor de un ETF apalancado y trasladar las pérdidas a la contraparte financiera.
Dan Aronson, responsable del equipo de asesoramiento especializado de Janus Henderson, señaló el peor escenario posible: una caída superior al 50% en un día podría dejar sin valor un ETF que ofrece el doble de la variación diaria. Por esa razón, los bancos también analizan mecanismos de cobertura frente a ese desenlace.
Ripple Prime, sin embargo, pretende asumir ese riesgo para una base de clientes cada vez mayor. Después de consolidar su relación con gestoras de ETF, la división ha empezado a captar también fondos de inversión libre, en una competencia en la que las firmas financieras tradicionales ya no son los únicos proveedores.











