Ron Baron, fundador de Baron Capital y uno de los principales inversores en las compañías de Elon Musk, considera que este es el momento de comprar acciones de Tesla. En declaraciones a CNBC, el multimillonario defendió una visión muy positiva sobre el fabricante de vehículos eléctricos y situó el potencial de la conducción autónoma en el centro de su tesis.
Baron apuesta por el software de conducción autónoma
Para Baron, el futuro crecimiento de Tesla dependerá cada vez menos de la venta tradicional de automóviles. Su expectativa se concentra en Full Self-Driving (FSD), el paquete de software que permite a los vehículos circular por sí solos mientras el conductor continúa al volante.
Tesla comunicó que contaba con 1,48 millones de suscripciones activas a FSD durante el segundo trimestre, un 56% más que un año antes. Además, el 55% de las nuevas entregas realizadas en Norteamérica ya incluía este software, según los datos recogidos en la fuente.
La importancia de esta evolución está en el modelo de ingresos. Un automóvil se vende en una única operación, mientras que el software puede generar pagos recurrentes mediante suscripciones mensuales. Esa posibilidad explica que algunos inversores valoren Tesla no solo como un fabricante de coches, sino también como una compañía tecnológica vinculada al software, los robotaxis y la inteligencia artificial.
Una mayor cuota en un mercado estadounidense en retroceso
Baron también pone el foco en la posición de Tesla dentro del mercado estadounidense de vehículos eléctricos. Los datos de Motor Intelligence citados por The Wall Street Journal sitúan la cuota de Tesla en el 52% hasta agosto, frente al 43% del mismo periodo del año anterior.
La mejora, sin embargo, necesita una lectura más matizada. El aumento de cuota se produjo mientras otros fabricantes retrasaban sus planes de vehículos eléctricos y el mercado estadounidense de estos modelos se reducía un 30%. Las entregas de Tesla en Estados Unidos también descendieron: cayeron un 16%, hasta 325.351 unidades.
En otras palabras, Tesla ganó peso relativo en un mercado que se contrajo. La evolución de la cuota no implica por sí sola un crecimiento de las ventas, y el retroceso de las entregas muestra la presión que atraviesa actualmente la demanda de vehículos eléctricos en Estados Unidos.
Una posición relevante y una valoración muy discutida
La opinión de Baron está condicionada también por la exposición de su firma a las empresas de Musk. Baron Capital posee alrededor de 5.000 millones de dólares en acciones de Tesla y unos 25.000 millones de dólares en participaciones de SpaceX. Por ese motivo, no se trata de un observador externo, sino de un inversor con una posición económica considerable en ambas compañías.
Wall Street mantiene una visión dividida sobre Tesla. Según TipRanks, 26 analistas sitúan de media el precio objetivo en torno a 377 dólares, apenas por encima de la cotización reciente de 358 dólares. La previsión más elevada alcanza los 505 dólares, mientras que la más baja se queda en 24,86 dólares.
La amplitud de ese rango refleja la dificultad de valorar la compañía. Quienes la analizan principalmente como un fabricante de automóviles consideran que la acción puede encarecerse con rapidez. En cambio, los inversores que atribuyen un peso decisivo al FSD, los robotaxis y la inteligencia artificial contemplan un potencial de valoración mucho mayor. La tesis de Ron Baron se sitúa claramente en este segundo grupo.











