El banco central de Suecia quiere reabrir el debate sobre la creación de una corona digital ante el riesgo de que las stablecoins extranjeras y, en el futuro, el euro digital resten espacio a la moneda nacional. El Riksbank todavía no ha decidido si la e-krona debe implantarse, pero considera que el país debería empezar a preparar el marco legal y tecnológico necesario.
La preocupación del banco central parte de la rápida transformación de los pagos en Suecia. El efectivo tiene un uso muy reducido: solo el 5% de los encuestados por el propio Riksbank afirmó haber pagado en efectivo su última compra. En este entorno, la institución teme que los medios de pago digitales vinculados a divisas extranjeras ganen presencia entre consumidores y empresas.
El riesgo de que la corona pierda terreno
El foco está especialmente puesto en las stablecoins extranjeras, incluidas aquellas vinculadas al dólar estadounidense. Si estas monedas resultan más sencillas de utilizar para los pagos cotidianos, podrían desplazar parcialmente a las soluciones denominadas en coronas suecas.
Per Jansson, vicegobernador del Riksbank, ha advertido de que ese proceso podría debilitar la posición de la corona. También podría complicar la capacidad del banco central para influir en la economía a través de los tipos de interés y mantener la estabilidad financiera.
La institución no considera que el peligro sea elevado a corto plazo. Su advertencia se refiere sobre todo a una posible evolución a más largo plazo, si las stablecoins extranjeras amplían su uso como instrumentos de pago y no solo como activos dentro del ecosistema digital.
Una preparación que llevaría al menos cinco años
La alternativa que vuelve a ganar peso es la e-krona, una versión digital de la moneda sueca emitida directamente por el banco central. En 2023, una comisión del Gobierno concluyó que no existía una necesidad urgente de crearla. La posición actual del Riksbank es más preventiva: aunque no reclama una decisión inmediata sobre su lanzamiento, sí pide que comiencen los preparativos.
Según Jansson, elaborar la legislación y construir la infraestructura necesaria exigiría al menos cinco años. El calendario explica, en parte, la presión del banco central para que el debate se inicie con antelación, incluso sin una decisión definitiva sobre la puesta en circulación de la moneda.
La e-krona también podría desempeñar una función de respaldo. Entre las posibilidades que se estudian figura la realización de pagos sin conexión a internet, una opción que permitiría mantener ciertas operaciones en caso de cortes de electricidad o problemas en las redes de comunicaciones.
La referencia del euro digital
Suecia sigue además el proyecto del euro digital que desarrolla el Banco Central Europeo. Esta moneda podría entrar en circulación en 2029 si se aprueba la legislación necesaria. Aunque Suecia no forma parte de la zona euro, el Riksbank contempla que parte de la infraestructura desarrollada para el proyecto europeo pueda aprovecharse para una eventual corona digital.
El debate sueco combina así dos factores: la caída del uso del efectivo y la posibilidad de que monedas digitales denominadas en otras divisas ocupen un lugar cada vez mayor en los pagos. El Riksbank no ha cerrado una decisión sobre la e-krona, pero considera que esperar podría dejar al país con menos margen de maniobra si ese escenario llega a materializarse.










