Donald Trump asegura que Estados Unidos no tiene planes inmediatos de volver a atacar Irán, porque las negociaciones indirectas con Teherán están ofreciendo a Washington buena parte de lo que busca. La declaración llega, sin embargo, poco después de que fuerzas estadounidenses bombardearan un objetivo iraní, en un contexto marcado por la tensión en torno al estrecho de Ormuz y por las presiones de Israel para reanudar la ofensiva.
El presidente estadounidense hizo esas afirmaciones en una entrevista telefónica de seis minutos con Financial Times. Según Trump, las conversaciones avanzan en una dirección favorable para Estados Unidos, aunque advirtió de que el Ejército está preparado para actuar si el diálogo se tuerce.
Trump también sostuvo que su país no está realmente en guerra con Irán. A su juicio, la operación Martillo de Medianoche destruyó la capacidad nuclear iraní. Ese tono contrasta con las operaciones militares de los últimos días y con la posibilidad de que Washington vuelva a intervenir si no se alcanza un entendimiento.
Un ataque en Qeshm mantiene abierta la escalada
Las fuerzas estadounidenses bombardearon esta semana la isla iraní de Qeshm, situada cerca del estrecho de Ormuz. En declaraciones a Fox News, Trump describió la acción como un ataque menor contra una instalación de defensa antiaérea. Funcionarios estadounidenses indicaron que el bombardeo respondió a disparos iraníes contra una aeronave de Estados Unidos.
La ubicación del ataque añade una dimensión económica a la crisis. Por el estrecho de Ormuz suele transitar alrededor de una quinta parte del petróleo que consume el mundo. Antes de la guerra, por esa vía circulaba aproximadamente una quinta parte del petróleo mundial, según la información citada en la fuente.
El posible acuerdo entre Washington y Teherán provocó una fuerte caída momentánea del precio del petróleo, aunque el movimiento perdió fuerza al conocerse la distancia que todavía separa a ambos gobiernos. Mientras Irán mantenga cerrado en gran medida el estrecho, los operadores seguirán anticipando escasez. Esa expectativa mantiene elevado el precio del crudo, alimenta la inflación y añade presión sobre los mercados financieros.
Irán condiciona la reapertura del estrecho
Mohsen Rezaei, secretario del Consejo Supremo de Seguridad Nacional de Irán, afirmó en X que Teherán solo avanzará si Estados Unidos cumple siete exigencias. Entre ellas figuran la retirada de las sanciones petroleras y el levantamiento del bloqueo naval.
Rezaei calificó de poco convincente la respuesta estadounidense y reclamó que Washington aborde de forma completa y explícita las condiciones iraníes. Solo después, según su posición, se reabriría el estrecho. Un alto cargo iraní declaró a Reuters que ambos países siguen lejos de alcanzar un acuerdo.
Qatar mantiene abiertas las conversaciones en Doha. El vicepresidente estadounidense, JD Vance, afirmó el domingo que se habían producido varios contactos positivos con representantes iraníes, pero no existe confirmación de un pacto definitivo.
Israel presiona para reanudar la ofensiva
Trump dijo a los periodistas que no contempla atacar Irán después de las elecciones. La afirmación contrasta con informaciones de medios estadounidenses según las cuales el Pentágono prepara para ese periodo una campaña breve e intensa, con tres portaaviones en la región.
El primer ministro israelí, Benjamin Netanyahu, habría presionado a Trump en una conversación telefónica para que ordenara un ataque inmediatamente después de las elecciones. Israel elevó aún más la presión al trasladar a Estados Unidos que Irán estudiaría utilizar armas químicas, según The New York Times. Funcionarios estadounidenses ponen en duda esa afirmación porque Israel no habría presentado pruebas. Irán niega poseer armas químicas.
Un nuevo ataque podría desencadenar una respuesta iraní contundente. El líder supremo, Mojtaba Jamenei, ordenó este fin de semana a su Ejército responder a cualquier amenaza de forma inmediata y sin límites geográficos.










