La disposición de los estadounidenses a utilizar stablecoins aumentaría del 36% al 56% si estos activos ofrecieran protección contra el fraude y una garantía de depósitos equivalente a la bancaria. El dato procede de un estudio encargado por Visa a Morning Consult, que encuestó a 2.192 personas en Estados Unidos.
La encuesta refleja que la seguridad percibida sigue siendo una de las principales barreras para la adopción de estos activos digitales. En la práctica, las stablecoins vinculadas al dólar funcionan como dólares digitales y permiten transferir valor entre países con rapidez. Esa característica resulta especialmente relevante para quienes envían dinero a familiares en el extranjero y buscan alternativas más rápidas y baratas para las remesas.
La entidad emisora pesa más que la tecnología
El estudio apunta a que la confianza depende principalmente de quién está detrás del medio de pago, no tanto de la tecnología utilizada. El 64% de los encuestados sitúa al emisor como el factor determinante. Cuando la stablecoin opera a través de un proveedor financiero ya establecido, la disposición a utilizarla pasa del 36% al 45%.
Los bancos comerciales y las redes de pago son, precisamente, las instituciones que generan mayor confianza entre los participantes, con un 61% y un 60%, respectivamente. El resultado favorece a los actores tradicionales del sistema financiero, incluido Visa, que tiene un interés directo en la expansión de los pagos digitales y de las transferencias internacionales.
Vira Platonova, responsable global de Visa Direct, vinculó esa confianza con el papel de las remesas en la economía de muchos hogares. “Las remesas son un salvavidas: financian educación, necesidades básicas e inversiones en el país de origen”, afirmó. A su juicio, los proveedores que consigan ganarse la confianza de los usuarios tendrán ventaja en la evolución del sector.
El estudio también requiere cierta cautela al interpretar sus resultados. Visa presenta el salto del 36% al 56% como un interés que casi se duplica, aunque el segundo porcentaje equivale a algo más de una vez y media el primero. Además, se trata de una hipótesis: actualmente las stablecoins no están cubiertas por una garantía de depósitos como la que protege los ahorros cuando quiebra un banco.
La ley estadounidense no incluye la garantía de depósitos
La ausencia de esa cobertura seguirá siendo relevante bajo la nueva regulación federal estadounidense. La GENIUS Act —Guiding and Establishing National Innovation for U.S. Stablecoins Act— fue firmada por el presidente Donald Trump el 18 de julio de 2025, un día después de su aprobación por la Cámara de Representantes.
La norma establece requisitos para las reservas, las licencias y la transparencia de los emisores. Las stablecoins deberán estar respaldadas íntegramente por dólares o por deuda pública estadounidense a corto plazo, mientras que los emisores tendrán que publicar información mensual sobre sus reservas. La ley deberá entrar en vigor, como tarde, el 18 de enero de 2027, aunque los supervisores todavía preparan las normas definitivas.
El texto no contempla una garantía bancaria ni prevé que las stablecoins queden cubiertas por la FDIC, el organismo estadounidense que protege los depósitos bancarios. Tampoco establece una protección explícita frente al fraude, aunque sí incorpora directrices para combatir actividades ilícitas.
La falta de esa red de seguridad contrasta con el tamaño que ya ha alcanzado el mercado. El conjunto de las stablecoins mueve alrededor de 310.000 millones de dólares, según los datos recogidos en el estudio. USDT, de Tether, y USDC, de Circle, concentran más del 80% del total. Al mismo tiempo, más de la mitad de los encuestados afirmó no haber oído hablar antes de estos activos; todos recibieron una explicación del concepto antes de responder.










