Septiembre vuelve a presentarse como un mes incómodo para los mercados. Bitcoin (BTC) acumula en este periodo su peor comportamiento medio del año y las bolsas estadounidenses arrastran un patrón histórico similar, aunque los datos no permiten convertir esa estacionalidad en una certeza para el próximo mes.
Un mes históricamente débil para los mercados
La llamada maldición de septiembre, o efecto septiembre, describe la tendencia de los mercados bursátiles a registrar durante este mes un rendimiento inferior al del resto del año. Desde 1950, el S&P 500 solo ha terminado en positivo alrededor del 44% de los meses de septiembre, con una pérdida media del 0,6%.
No existe una explicación concluyente para este comportamiento. Una de las hipótesis apunta al regreso de los gestores tras las vacaciones, un momento en el que suelen reajustar sus carteras y materializar beneficios. También se cita el calendario fiscal de algunos fondos, que cierran su ejercicio en septiembre u octubre y pueden vender posiciones con pérdidas. La tercera explicación es la propia existencia del patrón: al anticipar un mes complicado, los inversores adoptan una posición más defensiva y contribuyen a reforzar la presión vendedora.
Bitcoin tampoco ha quedado al margen de esta dinámica. Desde 2013, septiembre registra una pérdida media del 3,3%, el peor resultado entre los doce meses del año. La mediana se sitúa en el -3,12%, un dato que reduce el efecto que podrían tener movimientos especialmente extremos. Aun así, la estadística tiene excepciones: BTC cerró septiembre con ganancias en los tres últimos años.
Bitcoin sigue pendiente de sus medias de referencia
El precio de Bitcoin ha recuperado tono, pero todavía permanece por debajo del máximo de mayo y de la media móvil de 50 semanas. Según el análisis técnico recogido en la fuente, superar ambos niveles confirmaría un cambio relevante de tendencia. Si no lo consigue, el siguiente nivel de vigilancia sería la media móvil de 200 días.
El comportamiento de 2023 se utiliza como referencia. Tras el invierno cripto anterior, Bitcoin volvió a probar primero la media de 200 días antes de ganar impulso, superar la media de 50 semanas y entrar en una nueva fase alcista. En el escenario actual, esa media de largo plazo podría volver a desempeñar un papel decisivo.
En la renta variable estadounidense, el S&P 500 mantiene desde hace tiempo una consolidación con sesgo alcista que podría extenderse hasta comienzos de octubre. El Nasdaq 100, por su parte, se mueve dentro de un triángulo simétrico cada vez más estrecho. Al haberse formado después de una subida fuerte, el patrón suele interpretarse como una figura de continuación, aunque su desenlace todavía no está definido.
Empleo, inflación y tipos marcarán el mes
El calendario macroeconómico concentra varias referencias relevantes. El informe de empleo de Estados Unidos se publicará el viernes 5 de septiembre; los datos de inflación llegarán el jueves 10 y el viernes 11, y la decisión sobre los tipos de interés está prevista para el miércoles 16.
Tras el discurso del viernes del presidente de la Reserva Federal, Kevin Warsh, el 66% del mercado considera que los tipos subirán el próximo mes. Unos datos de empleo más débiles o una inflación inferior reducirían esa probabilidad, que es precisamente el escenario que esperan los inversores.
Los tipos a largo plazo de la deuda estadounidense siguen siendo otro foco de tensión. La preocupación por el volumen de deuda, el déficit presupuestario y las grandes inversiones en inteligencia artificial ha llevado el precio del dinero a niveles máximos históricos. Las medidas del secretario del Tesoro, Scott Bessent, para contener esos tipos todavía han tenido resultados limitados.
El efecto se extiende a las hipotecas, la financiación empresarial, las acciones, Bitcoin y los metales preciosos. A ello se suma la guerra entre Irán y Estados Unidos. La evolución del petróleo será especialmente relevante porque condiciona la inflación y, con ella, las decisiones de los bancos centrales.












