El mercado de las criptomonedas en Estados Unidos ganará claridad regulatoria con independencia del resultado de la votación sobre la CLARITY Act, según Brian Armstrong, consejero delegado de Coinbase. El Senado estadounidense tiene previsto pronunciarse sobre el proyecto el 15 de septiembre, pero el ejecutivo sostiene que también podría haber avances si la ley no consigue los apoyos necesarios.
Armstrong explicó a CNBC que la Comisión de Bolsa y Valores (SEC) y la Comisión de Comercio de Futuros de Materias Primas (CFTC) están preparadas para publicar nuevas normas por su cuenta en caso de que el Congreso no alcance un acuerdo. A su juicio, el sector obtendrá “de una forma u otra” un marco más definido en torno a la fecha de la votación.
Dos vías para reducir la incertidumbre regulatoria
La CLARITY Act busca delimitar las competencias de los principales reguladores financieros estadounidenses sobre los distintos segmentos del mercado cripto. El texto establecería que los tokens considerados valores queden bajo la supervisión de la SEC, mientras que los activos descentralizados, como Bitcoin (BTC), pasarían al ámbito de la CFTC.
El proyecto también pretende fijar reglas para las plataformas de criptomonedas, los intermediarios y las stablecoins, entre otras áreas. La falta de una división clara de responsabilidades ha sido una de las principales reclamaciones de la industria, que considera que la incertidumbre puede dificultar la actividad de las empresas y la entrada de grandes inversores.
Armstrong resumió el escenario en dos posibilidades. Si el Senado aprueba la ley, el sector dispondrá de una norma aprobada por el Congreso. Si no lo hace, la SEC y la CFTC podrían avanzar mediante reglas propias, según ha manifestado el consejero delegado de Coinbase. “Si la ley se aprueba, magnífico: tendremos legislación”, afirmó. “Si no ocurre, sinceramente también sería un buen resultado, porque la SEC y la CFTC han dicho que están listas para publicar normas”.
El ejecutivo se mostró además confiado en las opciones de la iniciativa legislativa. Según su valoración, republicanos y demócratas han cerrado numerosos compromisos durante las últimas semanas y algunas de las objeciones que Coinbase había planteado al texto ya se habrían resuelto.
El tratamiento de las criptomonedas de los políticos sigue abierto
Uno de los asuntos que continúa en negociación es el régimen aplicable a los políticos que poseen criptomonedas. Armstrong señaló que todavía no se han fijado las condiciones definitivas. La Casa Blanca habría presentado una propuesta con normas éticas estrictas, mientras que los demócratas defienden medidas adicionales, entre ellas exigir a determinados cargos que vendan algunos activos para prevenir posibles conflictos de interés.
Pese a las diferencias, Armstrong cree que ambos partidos están cerca de alcanzar un acuerdo sobre este punto. La cuestión se suma a las discusiones técnicas sobre la clasificación de los activos y la distribución de competencias entre la SEC y la CFTC.
La disputa con la banca por las stablecoins
El consejero delegado de Coinbase también respondió a las críticas del sector bancario sobre la regulación de las stablecoins. Jamie Dimon, máximo ejecutivo de JPMorgan, ha acusado a Coinbase de intentar obtener una ventaja frente a los bancos tradicionales mediante estas normas.
Armstrong no citó a Dimon directamente, pero sostuvo que las compañías con grandes negocios de pagos defienden principalmente sus propios intereses comerciales. Al mismo tiempo, afirmó que entidades como Goldman Sachs, BNY Mellon y Fidelity respaldan la CLARITY Act.
La votación del Senado determinará si Estados Unidos incorpora al marco legal una regulación específica para el mercado cripto. Si el proyecto no prospera, la alternativa mencionada por Armstrong pasa por nuevas directrices de los reguladores financieros, aunque la fuente no detalla su contenido ni el calendario para su publicación.










