Bitcoin cotiza cerca de los 76.000 dólares mientras el mercado afronta dos fuerzas contrapuestas de cara a los últimos meses de 2026. El avance de la ley CLARITY en Estados Unidos puede mejorar las expectativas regulatorias para los activos digitales, pero el encarecimiento de la energía y unos rendimientos elevados de la deuda siguen limitando la demanda de riesgo. Sin alivio en los costes de financiación, una eventual victoria legislativa podría no ser suficiente para sacar a la criptomoneda de ese nivel.
El bitcoin registraba el 15 de septiembre una caída del 3,22% en 24 horas, aunque mantenía una subida del 20,43% en los últimos 30 días. Esa recuperación es la que ahora debe defender mientras el Senado estadounidense se acerca a un hito de procedimiento sobre la CLARITY Act y la Reserva Federal celebra su reunión del 15 y 16 de septiembre.
La regulación puede ayudar, pero no resuelve el frente macroeconómico
La moción para limitar el debate sobre la CLARITY Act figura como habilitada para votación a las 14:15, hora del Este de Estados Unidos, del 15 de septiembre, según la Oficina de Prensa del Senado. Se trata de un paso de procedimiento, no de la aprobación definitiva de la norma: todavía serían necesarios varios trámites para que el texto entrase en vigor.
El proyecto busca establecer reglas para los mercados estadounidenses de activos digitales. La versión actualizada anunciada por la senadora Cynthia Lummis incluye cambios sobre el registro de protocolos, determinadas operaciones de finanzas descentralizadas y las actividades de activos digitales de las cooperativas de crédito.
Un avance en el Senado podría reforzar la expectativa de un marco regulatorio más estable. Sin embargo, la legislación no elimina por sí sola la presión que ejercen el petróleo caro, la inflación y los rendimientos de los bonos sobre los activos de riesgo. La recuperación de Bitcoin resultaría más sólida si el progreso normativo coincidiera con una mejora de las condiciones de financiación.
El petróleo y los bonos complican el trabajo de la Fed
La presión inflacionista ya está llegando a los hogares. Los precios al consumo en Estados Unidos aumentaron un 0,4% mensual en agosto, y la gasolina explicó más de un tercio de ese incremento. La inflación subyacente, que excluye alimentos y energía, avanzó un 0,3%.
Los futuros de Brent para noviembre se situaban en 107,35 dólares por barril a las 05:00 GMT del 15 de septiembre, según el dato recogido por EFE. Al mismo tiempo, el rendimiento nominal del bono estadounidense a diez años era del 4,97% el 14 de septiembre. El rendimiento real a diez años, ajustado por inflación, se encontraba en el 2,60% el 11 de septiembre.
Ese nivel ofrece a los inversores una referencia alternativa frente a la exposición a Bitcoin y hace más exigente el camino hacia una demanda sostenida. La reunión de la Reserva Federal será relevante no solo por su decisión inmediata, sino también por sus nuevas proyecciones económicas y por la orientación que ofrezca para las reuniones de octubre y diciembre.
Existe una posible vía de alivio energético. La previsión de septiembre de la Administración de Información Energética de Estados Unidos contempla que algunas restricciones a las exportaciones de Oriente Medio continúen hasta final de año, al tiempo que la producción se recupera gradualmente. El organismo proyecta un precio medio del Brent cercano a 90 dólares durante la segunda mitad del año. Se trata de una previsión condicionada para el promedio del periodo, no de un objetivo para los contratos actuales.
Tres escenarios para Bitcoin hasta final de año
Si persisten las perturbaciones energéticas y los rendimientos continúan elevados, Bitcoin podría volver a sufrir ventas incluso con noticias favorables desde Washington. Los inversores seguirían comparando el potencial de la criptomoneda con unos costes de financiación altos y con las rentabilidades disponibles en otros activos.
Las acciones vinculadas a la inteligencia artificial añaden otro foco de riesgo. En su evaluación de julio, el Banco de Inglaterra advirtió de que un cambio brusco en las expectativas sobre los beneficios de la inteligencia artificial podría provocar caídas amplificadas por la concentración de los índices, las posiciones de impulso y el apalancamiento. Una venta intensa en ese segmento podría extenderse a otras posiciones de riesgo, incluido Bitcoin.
El escenario más constructivo exigiría que el avance de la CLARITY coincidiera con una menor presión energética y una estabilización de los rendimientos reales. Si las subidas de Bitcoin resistieran tanto la noticia legislativa como las indicaciones de la Reserva Federal, la recuperación ganaría credibilidad.
También es posible una consolidación volátil: avances regulatorios sin alivio macroeconómico, con movimientos bruscos alrededor de cada anuncio pero sin una tendencia duradera. En ese caso, los repuntes que se desvanecieran mientras los rendimientos reales siguiesen altos apuntarían a un mercado atrapado. La clave, por tanto, no será solo la victoria de CLARITY, sino la reacción de los compradores ante la energía, la inflación y el coste del dinero.










