XRP cayó más de un 8% después de que el Senado de Estados Unidos rechazara avanzar con la ley CLARITY, una de las principales prioridades legislativas del sector de los criptoactivos. El token llegó a bajar hasta 1,27 dólares antes de recuperar parte del terreno perdido y situarse en torno a 1,29 dólares, según los datos de CryptoSlate.
La caída prolonga el descenso desde los aproximadamente 1,42 dólares registrados el 14 de septiembre y se produjo en un contexto de debilidad generalizada entre las principales criptomonedas. A la presión vendedora se sumó una oleada de liquidaciones de posiciones largas apalancadas.
El Senado bloquea el avance de la ley CLARITY
El movimiento del precio coincidió con el rechazo de los legisladores estadounidenses a una votación destinada a impulsar la Digital Asset Market Clarity Act, conocida como ley CLARITY. La iniciativa pretendía establecer un marco federal para regular la estructura del mercado de activos digitales.
La votación terminó con 49 votos a favor y 50 en contra de aplicar el procedimiento que habría permitido continuar con el proyecto H.R. 3633. Al no alcanzar los apoyos necesarios, la propuesta no llegó al debate en el Senado y perdió, al menos a corto plazo, una de las vías para convertirse en ley.
Brad Garlinghouse, consejero delegado de Ripple, reconoció que el resultado supone un golpe para la industria, aunque sostuvo que no cambia la trayectoria comercial de la compañía. El ejecutivo señaló que la demanda sigue presente tanto en las finanzas tradicionales como en el sector de los activos digitales y defendió que la votación no altera el impulso, la presencia internacional ni la base de clientes de Ripple.
Ripple conserva el tratamiento regulatorio de XRP
La posición de Ripple se apoya en parte en el tratamiento regulatorio que XRP había obtenido antes del fracaso de la votación. Stuart Alderoty, director jurídico de la empresa, afirmó que ese terreno regulatorio permanece intacto y destacó las actuaciones adoptadas en marzo por la Comisión de Bolsa y Valores de Estados Unidos (SEC) y la Comisión de Negociación de Futuros de Materias Primas (CFTC).
La SEC publicó entonces una interpretación a escala de la comisión sobre la aplicación de la legislación federal de valores a varias categorías de criptoactivos. Por su parte, la CFTC indicó que administraría la Ley de Intercambio de Materias Primas de acuerdo con ese marco. XRP figuraba entre los 18 activos identificados como materias primas digitales atendiendo a sus características, condiciones y funciones.
Ese tratamiento sigue vigente pese al bloqueo parlamentario y ofrece a XRP una claridad regulatoria de la que careció durante buena parte del litigio de varios años entre Ripple y la SEC. La protección, sin embargo, no tiene la misma solidez que una ley aprobada por el Congreso. La interpretación se basa en normas ya existentes, puede ser revisada por los organismos y no elimina el análisis específico de cada transacción conforme al criterio establecido en el caso Howey.
En la práctica, un activo considerado una materia prima digital puede quedar sujeto a la legislación de valores si se ofrece o se vende como parte de un contrato de inversión. Por eso, las próximas decisiones de los reguladores tendrán un peso mayor mientras el Congreso no logra aprobar un marco legal más amplio.
La demanda institucional afronta su próxima prueba
Ripple prevé que el presidente de la SEC, Paul Atkins, y el de la CFTC, Mike Selig, desempeñen un papel más relevante en la definición de las reglas del sector. La compañía ha señalado que seguirá trabajando con ambos organismos y que espera que el tratamiento de XRP como materia prima digital se mantenga durante futuras normas.
Las agencias pueden precisar cómo se aplican las leyes actuales a la negociación, la custodia y otras actividades relacionadas con las criptomonedas. No obstante, una división más amplia de competencias entre la SEC y la CFTC requeriría una decisión del Congreso.
Mientras tanto, la demanda de productos vinculados a XRP continúa siendo significativa. Los fondos cotizados de XRP al contado en Estados Unidos acumulaban entradas netas de unos 1.710 millones de dólares hasta el 14 de septiembre y contaban con aproximadamente 1.580 millones de dólares en activos netos. En esa clasificación, XRP se situaba por detrás de Bitcoin y Ethereum y por delante de Solana, cuyos fondos acumulaban alrededor de 1.370 millones de dólares en entradas.
El próximo examen para el activo será comprobar si esa demanda resiste el revés legislativo y si las agencias financieras consiguen convertir su interpretación de marzo en un marco regulatorio más duradero.












