Las empresas cotizadas de minería de Bitcoin han firmado contratos relacionados con inteligencia artificial (IA) y computación de alto rendimiento (HPC) por más de 100.000 millones de dólares, pero apenas han empezado a convertirlos en ingresos. Según CoinShares, solo unos 550 megavatios (MW) de los más de 4 gigavatios (GW) de capacidad contratada están facturando actualmente, con una generación anualizada de aproximadamente 1.100 millones de dólares.
El valor está en la electricidad conectada a la red
El atractivo de estas compañías ya no depende únicamente de su capacidad para minar Bitcoin. Los inversores están valorando cada vez más los terrenos, las instalaciones y, sobre todo, el acceso a electricidad que los mineros acumularon para operar sus equipos y que ahora necesitan los desarrolladores de centros de datos.
Las empresas con capacidad contratada para IA o HPC cotizan de media a 12,9 veces sus ventas previstas para los próximos 12 meses, frente a las 3,7 veces de las mineras que no han cerrado acuerdos de este tipo. La prima refleja unas expectativas que todavía están muy por delante de los ingresos efectivos.
La disponibilidad de potencia se ha convertido en un activo escaso en Estados Unidos. CoinShares contabilizó al menos 225 moratorias o restricciones al desarrollo de centros de datos en 30 estados, de las que 151 seguían vigentes en su último informe sectorial. Nueva York, por ejemplo, ha paralizado a escala estatal la concesión de permisos medioambientales para instalaciones de 50 MW o más.
Estas limitaciones coinciden con una cola de solicitudes de conexión a la red estadounidense de unos 2.600 GW. Los proyectos que entraron en funcionamiento en 2025 tardaron una mediana superior a cinco años desde su entrada en esa cola hasta su puesta en marcha. Para los operadores de IA, disponer ya de terrenos energizados y conexiones existentes puede ser una ventaja frente a quienes parten desde cero.
La diferencia de valoración puede ser considerable. Una operación citada por CoinShares valoró tres centros de datos de IA completamente arrendados en el norte de Virginia en unos 27 millones de dólares por MW. Algunas mineras cotizadas con capacidad energizada, pero todavía sin arrendar, se valoran por debajo de 3 millones de dólares por MW.
La reconversión exige capital y deja atrás parte de la minería
Transformar una instalación de minería de Bitcoin en un centro para IA no es barato. CoinShares calcula que las reformas pueden costar entre 8 y 15 millones de dólares por MW, frente a entre 700.000 y 1 millón de dólares por MW para la infraestructura minera. Aun así, la rentabilidad potencial favorece el cambio: la infraestructura de IA generaría actualmente unos 1,5 millones de dólares de beneficio anualizado por MW, aproximadamente el triple de los 500.000 dólares disponibles con la minería de Bitcoin en las condiciones actuales.
El mercado ha reaccionado antes de que la mayor parte de ese dinero llegue a las cuentas. Diez de las 12 compañías analizadas por CoinShares subieron entre un 70% y un 195% durante el segundo trimestre. Keel Infrastructure, anteriormente Bitfarms, avanzó un 194,4% pese a haber cerrado sus operaciones de minería de Bitcoin.
Core Scientific pagó 41,9 millones de dólares en ese periodo para cancelar un acuerdo que cubría equipos de nueva generación con una capacidad de unos 15 exahashes por segundo, mientras redirige su infraestructura a clientes de IA y HPC. Su negocio restante de minería propia registró un margen bruto negativo del 56%.
Keel dio un paso más y apagó sus últimas operaciones mineras el 29 de junio. La compañía no prevé ingresos procedentes de la minería en el tercer trimestre. IREN, por su parte, pretende completar sustancialmente su salida del negocio antes del 31 de diciembre, después de registrar cientos de millones de dólares en deterioros y rebajas de valoración de sus equipos.
El giro también se aprecia en los ingresos. En el último trimestre de IREN, los ingresos de sus servicios de computación en la nube para IA alcanzaron 70,5 millones de dólares, por encima de los 66,7 millones generados por la minería de Bitcoin. Cipher Digital ha dejado de planificar nuevas inversiones de capital en minería y prevé que su producción de Bitcoin sea irrelevante antes de una posible salida a finales de 2027. En TeraWulf, los contratos de HPC ya representan el 71% de los ingresos trimestrales.
El reto es convertir los contratos en centros operativos
CoinShares estima que al menos 35 exahashes por segundo abandonarán las mineras cotizadas a medida que avancen estas reconversiones, alrededor del 4,7% de una tasa de hash reciente de la red de 750 exahashes por segundo. IREN concentra 23,2 exahashes por segundo de capacidad instalada y la operación Odessa de Cipher aporta otros 11,6. TeraWulf está retirando además unos 145 MW de capacidad minera.
La mejora del precio de Bitcoin podría alterar algunas decisiones. La recuperación hasta unos 77.000 dólares elevó el precio del hash a aproximadamente 38 dólares por petahash y día, y devolvió a la mayoría de los operadores cotizados por encima del umbral de equilibrio de caja. El coste medio ponderado antes de impuestos para producir un Bitcoin alcanzó unos 75.500 dólares en el segundo trimestre, cuando el activo terminó junio cerca de 58.400 dólares.
Sin embargo, la transición hacia la IA avanza y reduce la capacidad de volver atrás. Algunas compañías han comprometido sus instalaciones en contratos de hasta 15 años. El verdadero examen será ahora la ejecución: de los más de 4 GW contratados, solo 550 MW generan ingresos. El resto depende todavía de la financiación, las obras y la llegada de la infraestructura necesaria para que ese volumen deje de ser una cartera de promesas y se convierta en flujo de caja.












