Canadá podría convertirse en el primer “miembro asociado” de la Unión Europea, una fórmula que le permitiría estrechar sus vínculos con el bloque sin incorporarse como Estado miembro. La figura aún no existe y sus condiciones tendrían que negociarse entre Ottawa y las instituciones europeas.
La propuesta plantea una relación intermedia, con un alcance todavía por definir, que podría incluir un mayor acceso a los mercados europeos, cooperación en defensa, tecnología, energía y materias primas estratégicas. También podrían entrar en la negociación ámbitos como los viajes y la educación.
Una relación más estrecha sin adhesión plena
Las normas actuales de la Unión Europea impiden que Canadá se convierta en miembro de pleno derecho, ya que para iniciar ese proceso un país debe pertenecer geográficamente a Europa. El estatus de miembro asociado serviría, por tanto, para crear un canal de integración específico sin modificar esa condición.
El modelo podría tomar como referencia, aunque no necesariamente reproducir, la relación de Noruega, Islandia y Liechtenstein con la UE. Estos países no forman parte del bloque, pero participan en el Espacio Económico Europeo y disfrutan de un amplio acceso al mercado interior. A cambio, deben aplicar buena parte de la normativa comunitaria, pese a no tener la misma capacidad que los Estados miembros para influir en su elaboración.
Suiza ofrece otro posible precedente. El país mantiene alrededor de un centenar de acuerdos bilaterales con la UE, lo que le permite una vinculación económica estrecha sin convertirse en miembro. Canadá podría negociar una fórmula propia y, eventualmente, obtener cierto grado de participación en la toma de decisiones europeas, aunque no dispondría de un derecho de voto pleno.
Defensa, energía y tecnología, en el centro de la negociación
La relación comercial entre Canadá y la UE ya cuenta con una base relevante. El tratado CETA ha eliminado la mayoría de los aranceles aplicados a los bienes intercambiados entre ambos mercados. Por esa razón, un eventual acuerdo de asociación tendría que aportar algo más que nuevas reducciones arancelarias.
La cooperación en defensa, tecnología, energía y materias primas estratégicas aparece como uno de los principales espacios de desarrollo. Canadá es actualmente el único país no perteneciente a la UE que participa en SAFE, el programa europeo de 150.000 millones de euros destinado a financiar inversiones conjuntas en defensa.
Los viajes y la educación también podrían formar parte del nuevo marco. El primer ministro canadiense, Mark Carney, ha señalado que quiere reforzar la cooperación con Europa en esos ámbitos, aunque la fuente no detalla qué medidas concretas se plantearían.
El coste de acercarse a Europa
Para Ottawa, la iniciativa también responde a la necesidad de diversificar sus relaciones económicas. El año pasado, el comercio de bienes entre Canadá y la Unión Europea alcanzó unos 96.000 millones de dólares al cambio. Con Estados Unidos, en cambio, superó los 800.000 millones. Una mayor integración con Europa no alteraría de inmediato esa diferencia, pero podría ampliar el margen canadiense para aumentar el comercio y la inversión fuera del mercado estadounidense.
El acceso adicional, sin embargo, probablemente tendría condiciones. Canadá podría verse obligado a adoptar normas europeas en determinados sectores, un asunto especialmente delicado para una economía muy integrada en las cadenas de producción de Estados Unidos. Ambos mercados aplican reglas diferentes en áreas como los productos y la seguridad, de modo que Ottawa tendría que valorar las consecuencias de aproximarse a los estándares europeos.
La financiación será otra cuestión decisiva. Los países de la UE previsiblemente exigirán que Canadá contribuya económicamente a los programas de los que se beneficie. Todavía están por determinar cuánto pagaría, qué normas tendría que aplicar y qué nivel de influencia recibiría a cambio.
Por ahora, “miembro asociado” describe más una posición intermedia por diseñar que un acuerdo cerrado. Canadá no entraría en la Unión Europea, pero podría integrarse de forma mucho más estrecha en áreas concretas de la economía y la cooperación europeas.










