El Gobierno belga prepara un ajuste presupuestario de unos 10.000 millones de euros anuales hasta 2029, mediante una combinación todavía por definir de recortes del gasto y nuevos ingresos. El objetivo responde al deterioro de las cuentas públicas, al aumento de la deuda y a la creciente cautela de los inversores hacia la deuda soberana del país.
La cifra no representa un recorte puntual de 10.000 millones, sino la mejora estructural que el Ejecutivo considera necesaria para reconducir las finanzas del Estado. Bélgica debe presentar sus planes presupuestarios antes del 15 de octubre y el Gobierno volverá a reunirse el viernes para avanzar en la negociación.
Un déficit que sigue por encima de los límites
El problema central es el desequilibrio persistente entre los ingresos y los gastos públicos. El déficit alcanzó el 5,2% del producto interior bruto el año pasado, el nivel más elevado de la eurozona. Sin medidas adicionales suficientes, el Banco Nacional de Bélgica prevé que el desfase aumente hasta el 5,7% en 2028.
La deuda pública también mantiene una trayectoria ascendente. El Gobierno acordó a comienzos de año que Bélgica deberá ahorrar o recaudar aproximadamente 10.000 millones de euros al año de aquí a 2029, en un intento de corregir un nivel de gasto que se ha situado durante años por encima de la capacidad de ingresos del Estado.
El gobernador del Banco Nacional, Pierre Wunsch, explicó el pasado fin de semana a los ministros la evolución de los ingresos y los gastos públicos durante las dos últimas décadas. Según fuentes citadas por Bloomberg, Wunsch puso el foco especialmente en el fuerte crecimiento del gasto estatal.
La presión de los mercados aumenta
El ajuste ya no se plantea únicamente como una cuestión de cumplimiento de las reglas fiscales europeas. El primer ministro, Bart De Wever, advirtió el miércoles en el Parlamento de que Bélgica necesita recuperar la confianza de los mercados financieros. Si no lo consigue, el país podría afrontar riesgos financieros considerables.
Bélgica necesita emitir bonos soberanos de forma continua para financiarse. Si los inversores perciben un riesgo mayor, pueden exigir intereses más altos para comprar esa deuda. El resultado sería un aumento de la carga financiera del Estado y una presión adicional sobre unas cuentas públicas ya tensionadas.
Analistas de Morgan Stanley consideran que ese riesgo está creciendo. De acuerdo con Bloomberg, el banco cree que los inversores podrían reclamar una prima de riesgo mayor si el Gobierno no alcanza un acuerdo presupuestario creíble. En ese contexto, recomendó a sus clientes vender bonos soberanos belgas a diez años y adquirir deuda europea comparable.
Las dudas también se reflejan en la calificación crediticia. Bélgica ha sufrido dos rebajas este año, después de otras dos el año pasado, según la información citada. El deterioro de la percepción sobre la solvencia del país añade presión a una negociación que ya es compleja en el plano político.
La coalición aún no decide cómo lograr el ajuste
Los cinco partidos que forman la coalición gubernamental comparten el objetivo de alcanzar la mejora presupuestaria, pero discrepan sobre su composición. La principal disputa gira en torno al peso que deben tener la reducción del gasto público y el aumento de los ingresos.
De Wever se ha mostrado más inclinado a actuar sobre el gasto, una posición que complica el acuerdo entre las formaciones que sostienen al Ejecutivo. La semana pasada, las tensiones aumentaron con ataques públicos entre varios partidos. Esta semana se celebran conversaciones técnicas para preparar posibles medidas antes de la nueva ronda política del viernes.
El Gobierno quiere cerrar un pacto antes de la declaración de política general del primer ministro, prevista para mediados de octubre. El 15 de octubre termina el plazo europeo para presentar los planes presupuestarios nacionales. Bélgica ya incumplió el año pasado tanto su calendario interno como la fecha europea y no logró un acuerdo hasta finales de noviembre. Esta vez, el escrutinio de los mercados hace que el margen para retrasar la decisión sea todavía menor.












