La ley CLARITY necesita al menos tres senadores más para volver a tener opciones en 2026. Siete senadores demócratas aseguraron el 16 de septiembre que el fracaso de la votación en el Senado no supone el final del proyecto de ley sobre estructura de mercado de las criptomonedas, pero su apoyo, sumado al del republicano Thom Tillis, todavía dejaría el recuento por debajo de los 60 votos necesarios.
La iniciativa obtuvo 49 votos frente a 50 el día anterior en una votación de procedimiento. La moción exigía 60 apoyos para avanzar, por lo que el texto no llegó siquiera a la fase formal de debate. Si los siete demócratas que ahora defienden seguir negociando cambiasen su voto de «no» a «sí», el resultado subiría a 56. La incorporación de Tillis elevaría la cifra a 57, todavía tres votos por debajo del umbral.
Un camino con varias votaciones y obstáculos
El voto negativo de Tillis fue de carácter procedimental y le permite conservar la posibilidad de pedir que la medida vuelva a ser considerada. Eso mantiene abierto el vehículo legislativo, pero no garantiza que el liderazgo del Senado vaya a programar una nueva votación ni que exista ya un acuerdo para hacerlo.
El primer obstáculo sería lograr 60 votos para iniciar formalmente la tramitación. Después, los senadores tendrían que decidir si el texto negociado queda cerrado o si se permiten enmiendas en el pleno. En ese momento podrían reabrirse las disputas sobre ética, monedas estables y protección del consumidor.
Incluso si CLARITY supera esa fase, los detractores podrían intentar bloquear el proyecto mediante otro filibusterismo. En la práctica, los defensores podrían necesitar reunir de nuevo 60 votos para cerrar el debate sobre el texto de fondo, antes de que una mayoría simple pueda aprobarlo.
La aprobación en el Senado tampoco bastaría. La Cámara de Representantes tendría que aceptar exactamente la misma redacción o negociar una versión coincidente con la del Senado. Solo después de que ambas cámaras aprobasen un texto idéntico podría remitirse al presidente.
Ética y monedas estables siguen en el centro de la negociación
Los promotores republicanos sostienen que el último borrador incorpora 126 cambios solicitados por los demócratas. Entre ellos figuran nuevas restricciones éticas relacionadas con las tenencias de criptomonedas del presidente Donald Trump y un mecanismo del Departamento del Tesoro para responder a una posible salida de depósitos vinculada a las monedas estables.
Sin embargo, los negociadores demócratas Mark Warner y Ruben Gallego han seguido señalando objeciones sobre los intereses de Trump en el sector. El texto incluye disposiciones sobre ética, pero todavía no ha convencido a los senadores cuyos votos serían decisivos.
Las asociaciones bancarias, por su parte, consideran que el respaldo del Tesoro actuaría demasiado tarde, una vez producida la salida perjudicial de depósitos. Por eso reclaman límites más estrictos para las recompensas asociadas a las monedas estables. En negociaciones anteriores, los demócratas también habían señalado carencias en protección del consumidor, lucha contra las finanzas ilícitas e integridad de mercado. La declaración del 16 de septiembre no aclara cuáles de esas objeciones se han resuelto.
El calendario deja poco margen para 2026
El Senado tiene previsto un periodo de trabajo en sus estados entre el 5 de octubre y el 6 de noviembre. Eso deja una ventana reducida antes del receso para intentar reactivar el proyecto, aunque no existe un acuerdo confirmado que permita ocuparla. La Cámara volvería a reunirse del 9 al 20 de noviembre, en competencia por el tiempo legislativo con nombramientos, asignaciones presupuestarias, autorización de defensa y legislación fiscal.
Tras el receso de Acción de Gracias, el Senado afrontaría el tramo final hacia su objetivo interno de levantar la sesión el 18 de diciembre. Esa fecha no es un límite legal estricto: el Congreso actual puede prolongarse técnicamente hasta comienzos de enero de 2027. Aun así, cualquier avance en diciembre tendría que llegar a la Cámara con tiempo suficiente para que ambas instituciones aprobaran la misma redacción.
La señal más clara de que CLARITY vuelve a avanzar sería una revisión pública del texto, la adhesión de más senadores a los siete demócratas actuales y la convocatoria de una nueva votación de procedimiento. También sería decisivo que la Cámara de Representantes mostrase disposición a tramitar con rapidez la versión que finalmente salga del Senado.
Si el Congreso no completa el proceso en 2026, los reguladores federales aún conservarían margen para cubrir parte del vacío mediante sus competencias normativas. Esa vía sería menos permanente que una ley aprobada por el Congreso, mientras otras jurisdicciones, como la Unión Europea, ya han completado etapas de aplicación de su marco regulatorio para los criptoactivos.












