Abstract dejará de operar como capa 2 de Ethereum el 15 de diciembre, pese a haber incorporado a más de 400.000 usuarios, alojado 144 aplicaciones y atraído a marcas como Disney y Red Bull Racing. El proyecto atribuye la decisión al estancamiento del crecimiento, la escasa liquidez, la limitada actividad de finanzas descentralizadas (DeFi) y la falta de tracción entre inversores institucionales.
La compañía también ha descartado lanzar un token para intentar mantener con vida la red. Luca Netz, consejero delegado de Igloo, afirmó que la empresa había perdido «decenas de millones de dólares» sosteniendo Abstract. Los fondos que permanezcan en la cadena cuando llegue la fecha de cierre dejarán de ser accesibles, según ha advertido el proyecto.
Muchos usuarios, poca liquidez
Los datos de DefiLlama ayudan a explicar la decisión. Abstract registraba 41.078 direcciones activas diarias, con un valor total bloqueado en protocolos DeFi de 9,7 millones de dólares y 6,4 millones en monedas estables. El volumen diario negociado en exchanges descentralizados se situaba en 398.134 dólares, mientras que los ingresos diarios de la cadena eran de 2.876 dólares, equivalentes a unos ingresos anualizados cercanos al millón de dólares.
La comparación con Base, la red respaldada por Coinbase, muestra la distancia entre ambas infraestructuras. Base contaba con 325.671 direcciones activas diarias, 6.400 millones de dólares bloqueados en DeFi, 5.200 millones en monedas estables y más de 1.000 millones de dólares de volumen diario en exchanges descentralizados.
En términos relativos, Base tenía 7,9 veces más direcciones activas que Abstract, pero su valor bloqueado en DeFi era unas 662 veces superior y su volumen descentralizado, más de 2.700 veces mayor. Cada dirección activa diaria representaba aproximadamente 19.756 dólares de liquidez DeFi en Base, frente a unos 237 dólares en Abstract.
La conclusión para Abstract es que la captación de usuarios no se tradujo en una profundidad de mercado suficiente. La red logró atraer actividad y nombres reconocibles, pero no consiguió convertir esa base en liquidez, ingresos o una mayor participación institucional.
Una presión económica que afecta a las capas 2
El cierre se produce en un momento de ajuste para varias redes de segunda capa de Ethereum. Blast anunció pocos días antes el apagado de su red porque los costes de mantenimiento superaban los ingresos. Sus usuarios tienen hasta el 26 de octubre para trasladar sus activos a la red principal de Ethereum.
Silicon dejó de aceptar nuevos depósitos a través del puente el 3 de septiembre y fijó el 31 de diciembre como fecha límite para retirar fondos. Sophon optó en junio por una estrategia diferente: cerró su propia capa 2, trasladó sus aplicaciones orientadas al consumidor a Base y redujo su gasto anual en unos 3 millones de dólares. La infraestructura, los servicios de rollup, los datos y las herramientas de la red suponían alrededor de 3,4 millones de dólares al año.
El mercado está muy concentrado. L2Beat calcula que el valor asegurado en las redes de escalado de Ethereum asciende a 34.300 millones de dólares. Base, con más de 16.300 millones, y Arbitrum One, con 11.400 millones, reúnen aproximadamente el 80,6% de ese total. Otras redes mantienen cifras mucho menores: Scroll registra unos 8,7 millones de dólares en valor DeFi, mientras que Taiko ronda los 243.822 dólares y Zora apenas 47.528 dólares.
El coste de mantener una red independiente
La mejora de la capacidad de Ethereum también ha reducido el valor diferencial de ofrecer simplemente transacciones más baratas. Un estudio académico citado en el análisis sostiene que las actualizaciones aplicadas hasta marzo de 2026 duplicaron el rendimiento de Ethereum y sus capas 2. La comisión mediana de la red principal bajó de más de 2 dólares a menos de 0,02, y la de las capas 2 cayó más de un 95%, desde 0,05 hasta 0,0015 dólares.
En ese entorno, una red independiente necesita justificar su existencia con algo más que ejecución barata. Liquidez, distribución, ingresos de las aplicaciones, cumplimiento normativo o acceso institucional pasan a ser factores decisivos. Las alternativas para estos proyectos son seguir financiando la infraestructura, migrar las aplicaciones a una red mayor como Base o Arbitrum, especializarse en áreas concretas como videojuegos, identidad o marcas, o cerrar.
El caso de Abstract muestra el riesgo de construir una red con muchos usuarios, pero mercados poco profundos. Además, cada cierre convierte una decisión empresarial en un problema para los usuarios, que deben retirar sus fondos antes de una fecha límite y afrontar el riesgo de activos bloqueados o intentos de fraude durante el proceso.












