JPMorgan cree que la oleada de ventas forzadas que ha castigado a la tecnología y a los fabricantes de semiconductores podría estar perdiendo intensidad. La entidad considera que muchos fondos de inversión libre ya han reducido sus posiciones, lo que limitaría el riesgo de nuevas liquidaciones en cadena, aunque no anticipa una recuperación inmediata de las bolsas.
Las ventas de los fondos amplificaron la caída
El análisis, elaborado por el estratega de JPMorgan Nikolaos Panigirtzoglou y su equipo, atribuye buena parte del retroceso reciente a la elevada exposición de los grandes inversores profesionales a las compañías tecnológicas y de chips. Estos fondos habían apostado por nuevas subidas y, cuando el mercado cambió de dirección, tuvieron que recortar rápidamente el riesgo.
La presión fue especialmente intensa porque los fondos de inversión libre suelen operar con dinero prestado y bajo límites de riesgo estrictos. En esas condiciones, una caída de las cotizaciones puede obligarles a vender incluso si mantienen una visión positiva sobre el sector a largo plazo.
JPMorgan observa una estrecha relación entre la rentabilidad de estos fondos y la de un fondo cotizado que replica el comportamiento de las empresas de semiconductores. Para la entidad, esa correlación apunta a que numerosos inversores profesionales acumularon posiciones parecidas y afrontaron al mismo tiempo el deterioro del mercado.
La posible señal de estabilización está precisamente en el origen de la caída. Si la mayoría de los fondos ya ha reducido su exposición, disminuye también la probabilidad de que nuevos descensos activen otra ronda de ventas masivas. El banco, no obstante, mantiene la cautela: el agotamiento de las ventas forzadas no equivale a una recuperación automática de los índices.
Las dudas sobre la inversión en inteligencia artificial
El otro foco de preocupación está en el volumen de capital que las empresas están destinando a la inteligencia artificial. Los inversores cuestionan si las compañías podrán rentabilizar las inversiones en centros de datos, chips e infraestructuras necesarias para sostener la expansión de esta tecnología.
La incertidumbre afecta en particular a las llamadas empresas neocloud, proveedores de capacidad de computación especializada. CoreWeave es uno de los ejemplos citados en el análisis: la compañía invierte grandes sumas en centros de datos y procesadores de alto rendimiento para responder a la demanda vinculada a la IA. Las novedades relacionadas con la salida a bolsa de la surcoreana Elice también han contribuido a elevar las dudas sobre la capacidad de financiación de este segmento.
JPMorgan considera que parte de estos temores puede ser excesiva. Según su análisis, la demanda de capacidad de computación continúa siendo elevada, lo que permite a los proveedores trasladar a sus clientes una parte del incremento de los costes de financiación.
La entidad calcula que las empresas neocloud invertirán unos 80.000 millones de dólares este año, frente a una inversión total en infraestructuras de inteligencia artificial que podría alcanzar alrededor de 1,8 billones de dólares en 2026. Además, las grandes tecnológicas disponen de una mayor capacidad financiera para afrontar esos desembolsos. En conjunto, los flujos de caja del sector tecnológico superarían en unos 400.000 millones de dólares su gasto en inversiones, según JPMorgan.
La concentración mantiene el riesgo en tecnología y chips
La exposición de los fondos sigue siendo, sin embargo, elevada. Las empresas tecnológicas representan alrededor del 28% de la capitalización del MSCI All Country World Index, pero concentran cerca del 40% del capital que los fondos de inversión libre tienen expuesto al riesgo.
En los semiconductores, la diferencia también es significativa: el sector supone aproximadamente el 13% de la capitalización del índice mundial, aunque reúne cerca del 21% del capital de esos fondos. Esa concentración hace que movimientos relativamente pequeños en las cotizaciones puedan tener un efecto importante sobre la rentabilidad de los inversores profesionales.
La volatilidad reciente refleja esa fragilidad. El Nasdaq Composite avanzó alrededor de un 1% el miércoles, mientras que los futuros apuntaban a una apertura bajista el jueves. Para JPMorgan, el mercado puede estar acercándose al final de la fase de ventas forzadas, pero el ánimo sigue cambiando con rapidez y la concentración de posiciones mantiene abierto el riesgo de nuevas turbulencias.










