Bitcoin ha recuperado con fuerza en las últimas semanas, pero el avance está encontrando poco respaldo entre los compradores del mercado al contado. Según los datos de CryptoQuant, el impulso procede cada vez más de los futuros y otros derivados, mientras la demanda de BTC real se ha debilitado de nuevo. La combinación deja una subida técnicamente más favorable, aunque todavía frágil.
Los futuros vuelven a marcar el ritmo
El analista Coindream, en CryptoQuant, sostiene que Bitcoin está cambiando de motor. La evolución reciente del precio depende en mayor medida de la negociación de contratos que replican la cotización de la criptomoneda y menos de inversores que compran las monedas en el mercado al contado.
La diferencia no es menor. En el mercado spot, el comprador paga el precio completo y adquiere bitcoin. En los futuros, en cambio, opera con un contrato sobre ese precio, a menudo utilizando financiación ajena, y puede cerrar la posición rápidamente. Esto puede acelerar tanto las subidas como los retrocesos.
Los registros de CryptoQuant muestran que la demanda de futuros continúa en terreno positivo. La demanda al contado, después de un repunte puntual en agosto, ha vuelto a deteriorarse. En términos acumulados de 30 días, la demanda total vuelve a ser negativa.
El contraste fue especialmente visible el 21 de agosto. Ese día, el volumen negociado en el mercado al contado rondó los 75.000 millones de dólares, el nivel más alto desde el máximo de febrero. En los futuros perpetuos, contratos sin fecha de vencimiento, el volumen alcanzó aproximadamente 336.000 millones de dólares, casi 4,5 veces más.
CryptoQuant ya había advertido entonces sobre la naturaleza de ese repunte en los futuros. Una parte importante del volumen procedía de operadores que habían apostado por una caída y cerraron sus posiciones, o fueron liquidados, cuando el precio subió con rapidez. Esas compras forzadas generan demanda puntual, pero no necesariamente se mantienen en el tiempo.
Una subida con señales técnicas favorables
Coindream considera que las subidas sin una demanda al contado sostenida resultan menos convincentes y que el movimiento actual carece de un soporte de fondo sólido. El analista identifica patrones similares a los observados en enero, febrero y marzo, y defiende que en este contexto debe prevalecer la gestión del riesgo sobre las expectativas de una subida prolongada.
La estructura técnica, sin embargo, presenta algunas diferencias respecto a episodios anteriores. El indicador Supertrend semanal se ha vuelto verde por primera vez desde octubre del año pasado. Además, Bitcoin acumula cuatro cierres semanales por encima de la banda de soporte del mercado alcista, una señal que apunta a un posible cambio de tendencia.
El comportamiento del precio también se aparta de anteriores avances impulsados por los futuros, que terminaron en fuertes caídas. Aun así, las señales no bastan para confirmar el inicio de un nuevo mercado alcista. En ciclos anteriores, dos velas semanales por encima de la media de 50 semanas marcaron el final del criptoinvierno. Bitcoin ha sido rechazado varias veces en esa zona y ahora se encuentra unos 1.500 dólares por debajo de esa línea.
El nivel de 82.850 dólares, en el centro de la vigilancia
El máximo de mayo, situado en 82.850 dólares, aparece como el nivel clave para evaluar la fortaleza del movimiento. Incluso si la recuperación actual fuese el comienzo de una nueva tendencia alcista, una corrección seguiría siendo posible después de una subida del 30% en poco tiempo.
En ese escenario, una prueba de antiguos niveles de resistencia convertidos en soporte podría interpretarse como una señal constructiva. Entre las referencias mencionadas figura la media móvil de 200 días, situada justo por encima de los 70.000 dólares. Por ahora, la mejora de los gráficos convive con una demanda al contado todavía insuficiente para confirmar el cambio de ciclo.











