Bitcoin no logró sostener el rebote hacia los 80.000 dólares y volvió a retroceder mientras también caían los rendimientos de los bonos del Tesoro estadounidense. La coincidencia supone una divergencia poco habitual para un mercado que suele interpretar la evolución de los tipos reales como uno de los factores que condicionan la demanda de activos digitales.
Un movimiento distinto al patrón habitual
La última caída de Bitcoin se produjo después de que los rendimientos reales descendieran hasta el 30 de octubre. En condiciones normales, una reducción de esos rendimientos puede aliviar la presión sobre los activos considerados de mayor riesgo, entre ellos las criptomonedas, al reducir el atractivo relativo de la deuda pública.
Sin embargo, esa relación no se ha reflejado en el precio de Bitcoin. La criptomoneda no pudo consolidar la recuperación hasta los 80.000 dólares y el retroceso coincidió con una nueva bajada de los rendimientos del Tesoro. El comportamiento conjunto se presenta como una divergencia poco frecuente, aunque la información disponible no apunta a una causa única para explicarla.
Las salidas de los ETF añaden presión sobre la demanda
Los reembolsos registrados el 2 de noviembre en los fondos cotizados de Bitcoin introducen una preocupación adicional: la posible debilidad de la demanda a través de estos vehículos. Las salidas de los ETF pueden dificultar la recuperación del precio cuando no aparecen suficientes compras para compensarlas, aunque la referencia no detalla el volumen de los reembolsos ni su impacto concreto sobre el mercado.
El episodio deja, por tanto, dos señales que apuntan en direcciones distintas. Por un lado, la caída de los rendimientos reales hasta finales de octubre habría reducido uno de los obstáculos habituales para los activos digitales. Por otro, la evolución de Bitcoin y los reembolsos de los ETF sugieren que ese factor no está siendo suficiente para impulsar una recuperación sostenida.
La atención queda centrada en si la demanda de los fondos cotizados consigue estabilizarse y en si Bitcoin vuelve a acercarse a los 80.000 dólares. Por ahora, la combinación entre el retroceso de la criptomoneda y la caída de los rendimientos del Tesoro rompe el patrón más esperado entre ambas variables.












