El Gobierno de Donald Trump estudia promover en el extranjero las stablecoins denominadas en dólares, una estrategia que buscaría reforzar el papel internacional de la moneda estadounidense y, al mismo tiempo, ampliar la base de compradores de deuda pública de Estados Unidos.
La iniciativa todavía no está aprobada. Según informó Bloomberg, citando a fuentes conocedoras de las conversaciones, Washington analiza la creación de empresas conjuntas con compañías privadas para desarrollar proyectos vinculados a las monedas digitales estables. En estas alianzas participarían el sector público y empresas, que compartirían la inversión y los riesgos.
Una posible colaboración entre el Estado y las empresas
El Departamento del Tesoro y el Departamento de Estado estarían implicados en el planteamiento, junto con la Corporación Financiera de Desarrollo Internacional de Estados Unidos (DFC). Este organismo público trabaja con compañías privadas para impulsar objetivos estadounidenses fuera del país.
La promoción internacional de las stablecoins formaría parte de una estrategia más amplia para sostener el papel del dólar como moneda global. El secretario del Tesoro, Scott Bessent, ya ha descrito estos activos como un apoyo para la posición del dólar como moneda de reserva. También ha señalado que la divisa estadounidense interviene en casi el 90% de las operaciones de cambio de moneda.
Las stablecoins son criptoactivos diseñados para mantener un valor estable, normalmente vinculado al dólar. Se utilizan en operaciones con otras criptomonedas, pero también para realizar transferencias internacionales. Su funcionamiento depende de que el usuario pueda canjear el token por un dólar real, por lo que los emisores mantienen reservas en efectivo y en activos líquidos.
El vínculo entre los dólares digitales y la deuda pública
La legislación estadounidense aprobada durante la Administración Trump refuerza esa conexión. La Genius Act, firmada el año pasado, obliga a los emisores a respaldar sus tokens con activos como dólares y deuda pública estadounidense a corto plazo.
El efecto es que una parte importante del dinero que entra en una stablecoin termina invertida en bonos del Tesoro. Si un empresario compra 1.000 dólares en USDT, por ejemplo, Tether puede destinar una parte relevante de esos fondos a deuda pública estadounidense. El comprador no adquiere directamente un bono, pero su dinero contribuye indirectamente a financiar al Gobierno.
El mercado de las stablecoins mueve actualmente unos 292.000 millones de dólares. USDT, emitida por Tether, y USDC, de Circle, concentran casi el 90% del total, alrededor de 263.000 millones. Los emisores acumulan además casi 200.000 millones de dólares en deuda pública estadounidense, una cifra que los sitúa entre los 20 mayores tenedores y por encima de las reservas de varios países.
La posibilidad de atraer más demanda resulta especialmente relevante para Washington, que debe financiar un déficit presupuestario de gran magnitud. Las fuentes citadas por Bloomberg señalan expresamente esa demanda adicional de bonos del Tesoro como uno de los objetivos en discusión. En teoría, una mayor demanda puede presionar a la baja las rentabilidades de la deuda, que se encuentran en niveles históricamente elevados.
La preocupación de las economías emergentes
El impulso a las stablecoins en dólares también plantea riesgos para los países que las utilicen de forma extendida. Al operar al margen de la banca tradicional, estos activos pueden dificultar que los bancos centrales controlen los flujos monetarios. Una adopción masiva de dólares digitales podría debilitar la moneda local y reducir la capacidad de las autoridades para gestionar el dinero dentro de sus fronteras.
El problema sería mayor en economías que dependen del capital extranjero o gastan de forma estructural más de lo que ingresan. El Fondo Monetario Internacional y el Banco de Pagos Internacionales han advertido de que las stablecoins en dólares pueden acelerar la salida de capitales durante una crisis. Las transferencias podrían ejecutarse desde un teléfono móvil sin pasar por una sucursal bancaria o una casa de cambio.
Mientras Estados Unidos analiza cómo extender el uso internacional del dólar digital, Europa y China desarrollan alternativas. El Banco Central Europeo trabaja en un euro digital y ha iniciado un proyecto para conectar los mercados basados en blockchain con el sistema europeo de pagos. China, por su parte, participa con otros países en el Proyecto mBridge, una red de pagos digitales en la que circula, entre otras monedas, el yuan digital.










