Las estimaciones del valor transferido en Bitcoin pueden variar hasta seis veces según el método utilizado para interpretar los registros de la cadena de bloques. Esa es una de las conclusiones de un documento de trabajo publicado el 15 de septiembre por el Banco de Pagos Internacionales (BIS, por sus siglas en inglés), que advierte de que las cifras de actividad no son una lectura directa de la realidad económica.
El estudio no sostiene que las estadísticas de transferencias de Bitcoin estén siempre equivocadas por un factor de seis. La diferencia corresponde a los enfoques analizados por los investigadores y sirve para mostrar hasta qué punto el resultado depende de las decisiones tomadas al convertir los datos técnicos de la red en movimientos económicos comparables.
El registro es único, pero la medición no
Las cadenas de bloques públicas almacenan todas las transacciones, pero ese registro no determina por sí solo qué operaciones deben considerarse una transferencia económica. En el caso de Bitcoin, el cálculo del valor transferido depende, entre otros elementos, de cómo se agrupan e interpretan los movimientos registrados.
Dos análisis pueden aplicar de forma coherente sus respectivos criterios y, aun así, ofrecer totales muy distintos. La diferencia puede quedar oculta detrás de una cifra final que parece objetiva, aunque incorpore supuestos sobre qué movimientos deben contarse y cuáles representan un mismo evento económico.
Los autores identifican la agregación de transacciones como una de las tres fuentes estructurales de divergencia en las mediciones. Las otras dos son la programabilidad de los contratos inteligentes y las dificultades para comparar la actividad entre distintas cadenas de bloques.
La tesis general del documento es que la cadena proporciona los registros, mientras que los investigadores deciden qué registros pueden tratarse como acontecimientos económicos equivalentes. Por eso, los indicadores de actividad en cadena deben leerse como aproximaciones sujetas a ruido y no como medidas directas de la actividad económica.
Los contratos y las monedas estables complican las comparaciones
El problema no se limita a Bitcoin. Para analizar el efecto de los contratos inteligentes y de la actividad de las monedas estables entre redes, el estudio clasificó 13 millones de contratos activos, entre ellos aproximadamente 1,4 millones de tokens. Según los autores, la emisión masiva de tokens y la rápida proliferación de contratos hacen más difícil distinguir qué movimientos tienen relevancia económica.
La actividad comercial también aparece muy concentrada y vinculada principalmente a las monedas estables. Sin embargo, una misma moneda estable puede cumplir funciones diferentes dependiendo de la cadena en la que opere, de modo que sumar sus movimientos sin atender al contexto puede mezclar comportamientos que no son equivalentes.
En Ethereum, la actividad de las monedas estables estaba más relacionada con interacciones con contratos inteligentes. En Tron, en cambio, era más habitual que permanecieran fuera de esos contratos, un patrón que los autores consideran compatible con usos transaccionales y de reserva de valor.
Estas diferencias pueden distorsionar las clasificaciones entre redes cuando cada unidad registrada se trata como si tuviera el mismo significado económico. Un mayor volumen contabilizado en una cadena no implica necesariamente el mismo tipo de uso que en otra.
La metodología pasa al centro del análisis
El documento propone elaborar estimaciones más granulares y limitadas a los datos disponibles, con supuestos explícitos. Para ello, plantea combinar una clasificación técnica más precisa con la desagregación de los registros, de forma que los eventos de la cadena puedan relacionarse mejor con su posible significado económico.
La conclusión práctica es que cifras como el valor transferido, el número de contratos activos o las tenencias de monedas estables resultan más útiles cuando se conoce cómo se han calculado. Las conclusiones corresponden a los autores del documento y se presentan de forma diferenciada de las opiniones oficiales del BIS.








